Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
Quimera de la rosa
Dijo la rosa: tuyo es mi recinto,
y el hombre se acopló a la rosa entera,
entonces floreció la primavera
y el cielo dio al dolor ya por extinto.
Pero la sierpe se adentró en su plinto,
sembró envidia y traición, se alzó certera
con un mundo de lujo en la cartera
y en el silbo una oferta de corinto.
Fue cercado el jardín, huyó el instinto
del noble natural y se hizo hoguera
la luz de su ambición y su ojo tinto.
Por suerte una semilla es la quimera,
con ella volverá el amor al cinto
y al ser la libertad y su bandera.
09 02 12
Dijo la rosa: tuyo es mi recinto,
y el hombre se acopló a la rosa entera,
entonces floreció la primavera
y el cielo dio al dolor ya por extinto.
Pero la sierpe se adentró en su plinto,
sembró envidia y traición, se alzó certera
con un mundo de lujo en la cartera
y en el silbo una oferta de corinto.
Fue cercado el jardín, huyó el instinto
del noble natural y se hizo hoguera
la luz de su ambición y su ojo tinto.
Por suerte una semilla es la quimera,
con ella volverá el amor al cinto
y al ser la libertad y su bandera.
09 02 12