Doncella de Luz y Plata
Ángel Transparente.
Ya paso el tiempo del sol, se fue el día
Y el crepúsculo es llenado de nítida oscuridad y luminosa
Satina por fresco y tempestuosa niebla
Se siente la humedad de los pies a la cabeza,
De la piel a las entrañas,
Agitado escalofrío del ocaso
Tenue desasosiego de que caen las hojas
En una noche tan profunda e inmensa
Tan gris, un gris perlado
Con cierto toque plateado, liso y nacarado
Que recorre como propia sangre a mis venas
Y me quiere hacer correr para cantar
La sonora sinfonía
Que es solo mía, tan mía
Y el reloj que marca los segundos como horas
Me marca el ritmo para respirar
Mientras los árboles silenciosos con atención me observan,
Me atan y me dejan estática,
Mis manos, mis pies, mis labios, mis ojos
Todo, absolutamente me sujetan
Y me arrepiento silenciosamente entre alaridos en soledad
De esta compañía,
Tan cercana y lejana
Que frívolamente me carcome la mirada
Mientras me vigila flotando en el alba
Como el ave que no existe, jamás existió ni existirá
Y el crepúsculo es llenado de nítida oscuridad y luminosa
Satina por fresco y tempestuosa niebla
Se siente la humedad de los pies a la cabeza,
De la piel a las entrañas,
Agitado escalofrío del ocaso
Tenue desasosiego de que caen las hojas
En una noche tan profunda e inmensa
Tan gris, un gris perlado
Con cierto toque plateado, liso y nacarado
Que recorre como propia sangre a mis venas
Y me quiere hacer correr para cantar
La sonora sinfonía
Que es solo mía, tan mía
Y el reloj que marca los segundos como horas
Me marca el ritmo para respirar
Mientras los árboles silenciosos con atención me observan,
Me atan y me dejan estática,
Mis manos, mis pies, mis labios, mis ojos
Todo, absolutamente me sujetan
Y me arrepiento silenciosamente entre alaridos en soledad
De esta compañía,
Tan cercana y lejana
Que frívolamente me carcome la mirada
Mientras me vigila flotando en el alba
Como el ave que no existe, jamás existió ni existirá