Vevero
Poeta reconocida en el portal
Quimérica me hundo en el abismo de tus besos,
ansiosos, mis oídos anhelan un te quiero;
pero la piel no entiende de tiempos y deseos
se entrega frágilmente al roce de tus dedos.
Más allá de las fronteras del amor enardecido,
yo copulo en tus brazos ese miedo bendito
de distancias soeces y engaños permitidos,
conjugando el desierto de mi pecho baldío.
Sin aguardar, pretendo que te conviertas en rio
y fluyas a mis mares, tus torrentes interinos,
que comulgues en uniones y te conviertas en vino
para beberte, sorbo a sorbo, y - al fin – sentirte mío.
ansiosos, mis oídos anhelan un te quiero;
pero la piel no entiende de tiempos y deseos
se entrega frágilmente al roce de tus dedos.
Y pierdo en el silencio
toda la compostura.
Caníbal saboreo las gotas
de tu cuerpo
y ardiente peregrino el deseo
de tu cuello.
toda la compostura.
Caníbal saboreo las gotas
de tu cuerpo
y ardiente peregrino el deseo
de tu cuello.
Más allá de las fronteras del amor enardecido,
yo copulo en tus brazos ese miedo bendito
de distancias soeces y engaños permitidos,
conjugando el desierto de mi pecho baldío.
Sin aguardar, pretendo que te conviertas en rio
y fluyas a mis mares, tus torrentes interinos,
que comulgues en uniones y te conviertas en vino
para beberte, sorbo a sorbo, y - al fin – sentirte mío.
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