Julieta Iallorenzi
Poeta recién llegado
Sos tan hermoso que cuando te observo
Veo más allá de tu carne,
Te contemplo como a una obra de arte.
Cuando te observo veo
Lo fugaz del sentimiento,
Un templo al culto de lo incierto,
Un cometa azul que no puede alcanzarse,
Y si se alcanza ha de desintegrarse
Como polvo de astros en mis labios,
La materia de los sueños
Que se esfuman al despertarse.
Sos tan hermoso que ya no puedo mirarte,
Solo soñarte con los ojos abiertos
Teñidos del rojizo matiz de Eros,
Solo soñarte, hasta que el mundo colapse
Y para amar sea tarde.
Ojalá tu espejo supiera
El deseo que te confieso,
Por vos, tan hermoso que sos,
Hasta el mismisimo Adonis,
De amor caería tieso.
Dios estaba loco cuando creó el mundo,
Y yo también, como para derrumbar mi vida
Por rozarte un segundo,
Un pestañeo para el universo,
Un suspiro de rezos,
Que comprima en su atmósfera
Todos los huesos de aquellos
Que se desarmaron
De tanto amor que sintieron,
Aquellos cuerpos
Como templos destruidos por sus deseos,
Exhalo en mi aliento los anhelos
Más profundos y etéreos,
Los sentimientos que alimentan
Al cosmos entero.
Y caen sobre vos,
Como uvas de cornucopia infinita,
Como perlas, rubíes y zafiros,
Como flores de fragancia exquisita,
Como ángeles enamorados y caídos.
Todas sus flechas yacen en tu pecho helado.
Paradoja amatoria, todo el mundo te ama
Y tu solo de ti mismo te has enamorado.
Tu corazón, un tesoro inexplorado.
Te observo como lo haría una poeta,
Con la mirada gélida
Raspada por la disgregación
De la existencia,
La cicatriz de la sapiencia,
De la experiencia su grieta siempre abierta,
Y al mismo tiempo,
Con el alma de una niña risueña,
Que aun tiene el volar por meta,
Portando el collar de la eterna inocencia.
Me quedo mirándote fijo
Hasta el fondo de tu alma,
Y te retruco hasta la muerte,
Me quedo mirando fijo a la muerte
Descifrando el truco de tu alma.
Te describo como lo haría toda poeta,
Mitad viva, mitad muerta,
Contemplando más allá de tu carne,
Viendo el castillo
De nubes fosforescentes,
La fortaleza de cristal,
El templo espectral,
La mezquita de diamantes,
La construcción de tu ser,
La maqueta de tu esencia,
Como un museo de arte,
Como una oda a lo que aun no existe.
Te observo como una poeta,
Con dolor borbotando
Como vidrios por las venas
Que se vuelven tinta espesa,
Te observo como una poeta,
Con el magnetismo
De los soles de otros planetas,
Te observo como una poeta,
Con los ojos cerrados,
Mitad viva, mitad tuya, mitad muerta.
Podría levitar frente a ti
Y no te sorprendería,
Podría hacer que brotaran
Flores de tus neuronas
Y no te conmoverías,
Podría reparar tu vida
En una caricia
Y no me agradecerías,
Podría excavar tu corazón
Y jamás a ti llegaría.
Aun así me fascinas
Sin importar cuanto lo evite,
Me resaltas, como lo hace
Una gota de sangre
En medio de la nieve.
Tu solo observarás en mí
Una larga y críptica cabellera,
Como un manto desesperanzador,
Que esconde tragedias
De toda forma y color,
Me oculto porque sé
Que a los supervivientes del horror
Solo nos depara un destino peor.
Solo verás un rastro de lágrimas
Como las babosas que dejan su estela,
Yo tengo por huella la tristeza,
Solo verás mi alfiler
Que punza los corazones
Para que brote la verdad
De sus interiores,
Solo verás entre mis piernas
Sin espinas las rosas,
Solo verás tatuado en mi cuerpo
Promesas hermosas,
Solo verás las fracturas
Como sellos de castigos
Por no corresponder
A quienes me pretendieron,
Solo verás en el centro de mi pecho,
Envuelto en seda, mi sentir apolillado,
Con agujeros (como mi amor
No lo conquistaron, lo destruyeron)
Solo verás mi marmorea piel violeta,
No verás mi resurreccion diaria,
La estoica fuerza,
No verás el magma en mis entrañas,
La inspiracion infinita,
Mi alma hereje, jupiterina, inquieta
¡No verás a la poeta, solo veras mi lápida
Y no llegarás a leer la letra!
Volveré, volveré, volveré,
Siendo fantasma
Con mi ectoplasma
Más poemas te dedicaré.
Volveré, volveré, volveré
Y siendo un humano diluido
En el viento del olvido,
Con amor atemporal te observaré.
Como lo haría una poeta,
Como flor de passionaria marchita,
Que siempre fue tuya en las primaveras
En las que simulabas que me querías
De forma completa y que parte
De tu hermosura en mí afloraría.
Solo observarás pasar una estrella fugaz
Y no llegarás a ver en su faz "Julieta"
Solo verás mi lápida en la bóveda magenta
Y no llegarás a leer la letra,
No verás a la poeta.
Con una pluma de colibrí
Te rasguñaré,
Con un suspiro
Los vidrios
En tu espejo de Narciso
Romperé.
Plantaré semillas en el vacío
Y tu mundo interno
Reinaré.
Será tan dulce el escrito
Que te doblegue,
Será tan tierno el poema
Que por dentro te parta.
Que te entre, que te revuelva,
Que te anide, que te quiebre,
Y que hasta Dios de ti se olvide.
Como lo haría una poeta
En una alabanza
A lo que ya ha muerto,
En una oda a lo que nunca
Ha nacido,
En un poema dedicado
A lo que aun no existe.
La obra maestra de arte
Es la que aún no se ha creado.
Como lo haría una poeta
La muerte palpitante
Y la innovación constante
De mundos quiméricos
De sueños distantes
Son mi legado.
Me observo como lo haría
Una poeta;
Mitad viva, mitad mía, mitad muerta.
Julieta Iallorenzi
22/07/2024
Veo más allá de tu carne,
Te contemplo como a una obra de arte.
Cuando te observo veo
Lo fugaz del sentimiento,
Un templo al culto de lo incierto,
Un cometa azul que no puede alcanzarse,
Y si se alcanza ha de desintegrarse
Como polvo de astros en mis labios,
La materia de los sueños
Que se esfuman al despertarse.
Sos tan hermoso que ya no puedo mirarte,
Solo soñarte con los ojos abiertos
Teñidos del rojizo matiz de Eros,
Solo soñarte, hasta que el mundo colapse
Y para amar sea tarde.
Ojalá tu espejo supiera
El deseo que te confieso,
Por vos, tan hermoso que sos,
Hasta el mismisimo Adonis,
De amor caería tieso.
Dios estaba loco cuando creó el mundo,
Y yo también, como para derrumbar mi vida
Por rozarte un segundo,
Un pestañeo para el universo,
Un suspiro de rezos,
Que comprima en su atmósfera
Todos los huesos de aquellos
Que se desarmaron
De tanto amor que sintieron,
Aquellos cuerpos
Como templos destruidos por sus deseos,
Exhalo en mi aliento los anhelos
Más profundos y etéreos,
Los sentimientos que alimentan
Al cosmos entero.
Y caen sobre vos,
Como uvas de cornucopia infinita,
Como perlas, rubíes y zafiros,
Como flores de fragancia exquisita,
Como ángeles enamorados y caídos.
Todas sus flechas yacen en tu pecho helado.
Paradoja amatoria, todo el mundo te ama
Y tu solo de ti mismo te has enamorado.
Tu corazón, un tesoro inexplorado.
Te observo como lo haría una poeta,
Con la mirada gélida
Raspada por la disgregación
De la existencia,
La cicatriz de la sapiencia,
De la experiencia su grieta siempre abierta,
Y al mismo tiempo,
Con el alma de una niña risueña,
Que aun tiene el volar por meta,
Portando el collar de la eterna inocencia.
Me quedo mirándote fijo
Hasta el fondo de tu alma,
Y te retruco hasta la muerte,
Me quedo mirando fijo a la muerte
Descifrando el truco de tu alma.
Te describo como lo haría toda poeta,
Mitad viva, mitad muerta,
Contemplando más allá de tu carne,
Viendo el castillo
De nubes fosforescentes,
La fortaleza de cristal,
El templo espectral,
La mezquita de diamantes,
La construcción de tu ser,
La maqueta de tu esencia,
Como un museo de arte,
Como una oda a lo que aun no existe.
Te observo como una poeta,
Con dolor borbotando
Como vidrios por las venas
Que se vuelven tinta espesa,
Te observo como una poeta,
Con el magnetismo
De los soles de otros planetas,
Te observo como una poeta,
Con los ojos cerrados,
Mitad viva, mitad tuya, mitad muerta.
Podría levitar frente a ti
Y no te sorprendería,
Podría hacer que brotaran
Flores de tus neuronas
Y no te conmoverías,
Podría reparar tu vida
En una caricia
Y no me agradecerías,
Podría excavar tu corazón
Y jamás a ti llegaría.
Aun así me fascinas
Sin importar cuanto lo evite,
Me resaltas, como lo hace
Una gota de sangre
En medio de la nieve.
Tu solo observarás en mí
Una larga y críptica cabellera,
Como un manto desesperanzador,
Que esconde tragedias
De toda forma y color,
Me oculto porque sé
Que a los supervivientes del horror
Solo nos depara un destino peor.
Solo verás un rastro de lágrimas
Como las babosas que dejan su estela,
Yo tengo por huella la tristeza,
Solo verás mi alfiler
Que punza los corazones
Para que brote la verdad
De sus interiores,
Solo verás entre mis piernas
Sin espinas las rosas,
Solo verás tatuado en mi cuerpo
Promesas hermosas,
Solo verás las fracturas
Como sellos de castigos
Por no corresponder
A quienes me pretendieron,
Solo verás en el centro de mi pecho,
Envuelto en seda, mi sentir apolillado,
Con agujeros (como mi amor
No lo conquistaron, lo destruyeron)
Solo verás mi marmorea piel violeta,
No verás mi resurreccion diaria,
La estoica fuerza,
No verás el magma en mis entrañas,
La inspiracion infinita,
Mi alma hereje, jupiterina, inquieta
¡No verás a la poeta, solo veras mi lápida
Y no llegarás a leer la letra!
Volveré, volveré, volveré,
Siendo fantasma
Con mi ectoplasma
Más poemas te dedicaré.
Volveré, volveré, volveré
Y siendo un humano diluido
En el viento del olvido,
Con amor atemporal te observaré.
Como lo haría una poeta,
Como flor de passionaria marchita,
Que siempre fue tuya en las primaveras
En las que simulabas que me querías
De forma completa y que parte
De tu hermosura en mí afloraría.
Solo observarás pasar una estrella fugaz
Y no llegarás a ver en su faz "Julieta"
Solo verás mi lápida en la bóveda magenta
Y no llegarás a leer la letra,
No verás a la poeta.
Con una pluma de colibrí
Te rasguñaré,
Con un suspiro
Los vidrios
En tu espejo de Narciso
Romperé.
Plantaré semillas en el vacío
Y tu mundo interno
Reinaré.
Será tan dulce el escrito
Que te doblegue,
Será tan tierno el poema
Que por dentro te parta.
Que te entre, que te revuelva,
Que te anide, que te quiebre,
Y que hasta Dios de ti se olvide.
Como lo haría una poeta
En una alabanza
A lo que ya ha muerto,
En una oda a lo que nunca
Ha nacido,
En un poema dedicado
A lo que aun no existe.
La obra maestra de arte
Es la que aún no se ha creado.
Como lo haría una poeta
La muerte palpitante
Y la innovación constante
De mundos quiméricos
De sueños distantes
Son mi legado.
Me observo como lo haría
Una poeta;
Mitad viva, mitad mía, mitad muerta.
Julieta Iallorenzi
22/07/2024