Son los amores que olvidar no quieres
aquellos que sabes que queriéndote matan
vives de quimeras que traidoras desatan
veneno en tu aire y al respirarlo mueres.
Son esos ojos, grises embrujadores,
magnéticos astros donde mi ser habita
y a la grabedad de sus labios me precipita
en un fatal eclipse de gelidos soles.
Es su recuerdo, diablesa angelada,
lo que me hace distinguir noche y día
cual reloj parado en oscuridad cerrada
Al abandonarme su compañía.
Y solo me devolverá la luz un Ada,
aquella a la que en sueños desvestía.
aquellos que sabes que queriéndote matan
vives de quimeras que traidoras desatan
veneno en tu aire y al respirarlo mueres.
Son esos ojos, grises embrujadores,
magnéticos astros donde mi ser habita
y a la grabedad de sus labios me precipita
en un fatal eclipse de gelidos soles.
Es su recuerdo, diablesa angelada,
lo que me hace distinguir noche y día
cual reloj parado en oscuridad cerrada
Al abandonarme su compañía.
Y solo me devolverá la luz un Ada,
aquella a la que en sueños desvestía.
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