rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Catalina de los Ríos y Lisperguer 1604 -1655.
Viviste ajena a Dios y su camino,
ignorante de la piedad y el remordimiento,
construiste tu sendero, entre dolor y lamento,
sellando con llamas tu extraviado destino
fuiste una doncella generosa en belleza,
una refinada duquesa de semblante delicado;
un querubín orgulloso, pero muy equivocado
que se zambulló de pleno en el mar de la vileza.
En tus venas, la realeza de un apellido vinoso,
y en tu ser, el vacio del indomable pecado:
Poderoso terrateniente, cuyo cielo está nublado
y en tu alma, al final, se coronó soberbio y airoso
¡Qué barranco más agudo fue el que precipitaste!
al volar, como un hada, en pos del perenne odio:
Caudillo de perdición que te inscribió en lúgubre folio
A fojas de lágrimas en ciénaga horripilante.
Tu nombre quedó inscrito en el registro de la crueldad,
con letras altisonantes y epítetos abominables;
¿Valió la pena cosechar tantos momentos miserables
para terminar olvidada en el infierno de oscuridad?
Catalina de los Ríos, tu recuerdo aun estremece,
como el de una gran mujer que sedujo a la historia
con una belleza sin igual, y un corazón de noria:
Y que hoy, después de siglos, junto a Satan permanece
Viviste ajena a Dios y su camino,
ignorante de la piedad y el remordimiento,
construiste tu sendero, entre dolor y lamento,
sellando con llamas tu extraviado destino
fuiste una doncella generosa en belleza,
una refinada duquesa de semblante delicado;
un querubín orgulloso, pero muy equivocado
que se zambulló de pleno en el mar de la vileza.
En tus venas, la realeza de un apellido vinoso,
y en tu ser, el vacio del indomable pecado:
Poderoso terrateniente, cuyo cielo está nublado
y en tu alma, al final, se coronó soberbio y airoso
¡Qué barranco más agudo fue el que precipitaste!
al volar, como un hada, en pos del perenne odio:
Caudillo de perdición que te inscribió en lúgubre folio
A fojas de lágrimas en ciénaga horripilante.
Tu nombre quedó inscrito en el registro de la crueldad,
con letras altisonantes y epítetos abominables;
¿Valió la pena cosechar tantos momentos miserables
para terminar olvidada en el infierno de oscuridad?
Catalina de los Ríos, tu recuerdo aun estremece,
como el de una gran mujer que sedujo a la historia
con una belleza sin igual, y un corazón de noria:
Y que hoy, después de siglos, junto a Satan permanece
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