Jose A. Colon Rodriguez
Poeta recién llegado
Quise disfrutarte,
te quise tener.
Para ti fue un juego en el que me extravié.
Dejaste cicatrices por toda mi piel,
por donde tus labios rozaron mi ser.
Muchas canciones yo te dediqué,
compuse mil poemas describiéndote...
Mientras tanto tú me llenabas de dudas manipulando ese contrato en el que yo me mantuve "fiel".
Quise regalarte el mundo en ese "entonces".
Viajar a Saturno y escribir tu nombre;
en las constelaciones poder dibujar,
nuestra historia juntos, pero tú el final.
¡Que dolor más cruel!
Es el presenciar como te vas con él,
ese vacío inmenso clavaste en mi ser.
Ahora la soledad carcome mi piel,
me causaste heridas que debo cocer.
Estudié astronomía para llevarte hacia la cima y las estrellas poder bajarte.
Tú invertiste el tiempo en castigarme, torturarme y lastimarme por amarte como a nadie.
Fuiste la princesa de mis sueños, fantasías y deseos... y de historias que no te conté...
Para ti no fue suficiente...
Aunque para mí, si lo fue.
Quise disfrutarte,
te quise tener.
Quise llevarte a Marte para amarte.
Dejaste cicatrices por todo mi ser,
por donde tus caricias navegaron alguna vez.
Muchos versos te compuse,
dediqué proezas a tu nombre...
Mientras tanto tú seguías igual de fría mientras yo solo te pedía algo de cariño con el cual vestirme.
te quise tener.
Para ti fue un juego en el que me extravié.
Dejaste cicatrices por toda mi piel,
por donde tus labios rozaron mi ser.
Muchas canciones yo te dediqué,
compuse mil poemas describiéndote...
Mientras tanto tú me llenabas de dudas manipulando ese contrato en el que yo me mantuve "fiel".
Quise regalarte el mundo en ese "entonces".
Viajar a Saturno y escribir tu nombre;
en las constelaciones poder dibujar,
nuestra historia juntos, pero tú el final.
¡Que dolor más cruel!
Es el presenciar como te vas con él,
ese vacío inmenso clavaste en mi ser.
Ahora la soledad carcome mi piel,
me causaste heridas que debo cocer.
Estudié astronomía para llevarte hacia la cima y las estrellas poder bajarte.
Tú invertiste el tiempo en castigarme, torturarme y lastimarme por amarte como a nadie.
Fuiste la princesa de mis sueños, fantasías y deseos... y de historias que no te conté...
Para ti no fue suficiente...
Aunque para mí, si lo fue.
Quise disfrutarte,
te quise tener.
Quise llevarte a Marte para amarte.
Dejaste cicatrices por todo mi ser,
por donde tus caricias navegaron alguna vez.
Muchos versos te compuse,
dediqué proezas a tu nombre...
Mientras tanto tú seguías igual de fría mientras yo solo te pedía algo de cariño con el cual vestirme.
Autor:
José A. Colón Rodriguez
José A. Colón Rodriguez