Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pretendo en ir a buscarte
y al instante me arrepiento,
si con negar lo que siento
pudiera dejar de amarte.
Si consiguiera arrancarte
total de mi pensamiento,
matar este sentimiento
que sigue vivo en mi ser,
al punto de enloquecer
por tan grande sufrimiento .
Espero poder vencer
esta angustia de buscarte,
aunque quisiera encontrarte
no quiero volverte a ver.
Ya dejar de padecer
esta pena que me abraza,
pues ya mis fuerzas rebasa
y la angustia me consume,
pues tu orgullo me presume
que mi espíritu fracasa .
Para ocultar lo que siento
necesito no estar vivo,
mi corazón inactivo
tal pareciera estar muerto.
Enterrado en el desierto
que tu desamor provoca,
tu recuerdo me sofoca
y en mí vive prisionero,
espero ser el primero
en ser dueño de tu boca .
Es inmenso el sentimiento,
si mi corazón pudiera,
si mí cerebro quisiera
desterrar el sufrimiento.
Si al menos por un momento
yo dejara de pensarte,
si dejaras de ser parte
de esta inquietud calcinante,
pues me tiene agonizante
que ya mi pecho se parte.
¿Por qué el maldito destino
se empeñó en reencontrarnos?
primero quiso alejarnos
y hoy cruza nuestro camino.
A entender aún no atino
¿por qué revivir la historia ?
si descansaba en la gloria
enterrada en el pasado:
más de veinte años guardado
por completo en mi memoria.
Este dolor infinito
que en mi vida es inquilino,
parece que el ser divino
me lo heredó a mí solito.
Yo no comprendo el delito
que cometí en esta vida,
pues sigue abierta la herida
que en tu abandono dejaste,
el día que te marchaste
con tu más cruel despedida.
y al instante me arrepiento,
si con negar lo que siento
pudiera dejar de amarte.
Si consiguiera arrancarte
total de mi pensamiento,
matar este sentimiento
que sigue vivo en mi ser,
al punto de enloquecer
por tan grande sufrimiento .
Espero poder vencer
esta angustia de buscarte,
aunque quisiera encontrarte
no quiero volverte a ver.
Ya dejar de padecer
esta pena que me abraza,
pues ya mis fuerzas rebasa
y la angustia me consume,
pues tu orgullo me presume
que mi espíritu fracasa .
Para ocultar lo que siento
necesito no estar vivo,
mi corazón inactivo
tal pareciera estar muerto.
Enterrado en el desierto
que tu desamor provoca,
tu recuerdo me sofoca
y en mí vive prisionero,
espero ser el primero
en ser dueño de tu boca .
Es inmenso el sentimiento,
si mi corazón pudiera,
si mí cerebro quisiera
desterrar el sufrimiento.
Si al menos por un momento
yo dejara de pensarte,
si dejaras de ser parte
de esta inquietud calcinante,
pues me tiene agonizante
que ya mi pecho se parte.
¿Por qué el maldito destino
se empeñó en reencontrarnos?
primero quiso alejarnos
y hoy cruza nuestro camino.
A entender aún no atino
¿por qué revivir la historia ?
si descansaba en la gloria
enterrada en el pasado:
más de veinte años guardado
por completo en mi memoria.
Este dolor infinito
que en mi vida es inquilino,
parece que el ser divino
me lo heredó a mí solito.
Yo no comprendo el delito
que cometí en esta vida,
pues sigue abierta la herida
que en tu abandono dejaste,
el día que te marchaste
con tu más cruel despedida.
Última edición: