Abrahám Emilio
Emilio.
¡Oh vida!, Triste de luto,
palabra de mi dolor.
¡Oh vida de amargo fruto
enséñame más de amor!
Del edén fue su vestido
su sonrisa fue de cielo.
El tiempo nunca ha podido
batallar en este duelo.
En su boca un prendedor,
luciérnaga del latir,
en su cuerpo puse amor
y poemas a escribir.
Mujer, corazón robot,
mi laberinto de sal,
su labia fue de argot.
Ella, ¡mi diosa mortal!
De su recuerdo cual vivo,
mi corazón se alimenta,
su perfume que percibo
pues su aliento fue de menta.
Génesis de inspiración
Chronos de vastos poemas,
es ella quien me dio el don
y amor a todos mis lemas.
Era el tesoro invisible,
su oro no compra el dinero;
su aroma fue comestible,
me hería con desespero.
Némesis de mi presente
a quien yo quiero olvidar.
El cariño indiferente,
porque no la quiero amar.
Raíz de mi depresión
fruto de mi lloriqueo;
olvidar esa pasión
y olvidar todo, deseo.
Hecha de fibras de sueños,
su corazón no me cante
ni me ponga aquellos leños
de púas y del diamante.
Son trozos de mi rescoldo,
diluvio de mis retinas;
me cubre un gigante toldo
de esperanzas asesinas.
Y de amarla, y el ovillo,
el castigo del dolor,
y porque así de sencillo
aún muero por amor.
Y de perpetuo cariño
sus flamas son un hollín.
Sabor a engañoso aliño:
¡¡Este desamor sin fin!!
palabra de mi dolor.
¡Oh vida de amargo fruto
enséñame más de amor!
Del edén fue su vestido
su sonrisa fue de cielo.
El tiempo nunca ha podido
batallar en este duelo.
En su boca un prendedor,
luciérnaga del latir,
en su cuerpo puse amor
y poemas a escribir.
Mujer, corazón robot,
mi laberinto de sal,
su labia fue de argot.
Ella, ¡mi diosa mortal!
De su recuerdo cual vivo,
mi corazón se alimenta,
su perfume que percibo
pues su aliento fue de menta.
Génesis de inspiración
Chronos de vastos poemas,
es ella quien me dio el don
y amor a todos mis lemas.
Era el tesoro invisible,
su oro no compra el dinero;
su aroma fue comestible,
me hería con desespero.
Némesis de mi presente
a quien yo quiero olvidar.
El cariño indiferente,
porque no la quiero amar.
Raíz de mi depresión
fruto de mi lloriqueo;
olvidar esa pasión
y olvidar todo, deseo.
Hecha de fibras de sueños,
su corazón no me cante
ni me ponga aquellos leños
de púas y del diamante.
Son trozos de mi rescoldo,
diluvio de mis retinas;
me cubre un gigante toldo
de esperanzas asesinas.
Y de amarla, y el ovillo,
el castigo del dolor,
y porque así de sencillo
aún muero por amor.
Y de perpetuo cariño
sus flamas son un hollín.
Sabor a engañoso aliño:
¡¡Este desamor sin fin!!
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© Todos los derechos reservados INDECOPI-PERU 2016.
Todos los poemas forman parte del libro Nikita próxima a escribir en 3 años
Queda prohibida la copia de esta poesía, solo será puesta en exhibición para su lectura.
Abrahám Emilio (Antorcha)
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