XANA
Poeta fiel al portal
Quizás fue la clarividencia de tus manos
pasando páginas a la vida
en la endeble arquitectura
del tránsito de mis desordenados días;
días en los que el silencio nos hacía
opacos a nuestras propias miradas.
Quizá porque no hubiera entre nosotros
más antagonismo ni otra identidad
que poner fecha a las heridas
y, entonces, nos volvíamos
hacia ese mar de pies mojados en la orilla
que tanto empeño manifestaba en separarnos.
Y ese mar calla y aguarda,
y nosotros esperamos que se levante
en él el viento, mientras una luz crepuscular
se debate en el corazón de cada hoguera.
pasando páginas a la vida
en la endeble arquitectura
del tránsito de mis desordenados días;
días en los que el silencio nos hacía
opacos a nuestras propias miradas.
Quizá porque no hubiera entre nosotros
más antagonismo ni otra identidad
que poner fecha a las heridas
y, entonces, nos volvíamos
hacia ese mar de pies mojados en la orilla
que tanto empeño manifestaba en separarnos.
Y ese mar calla y aguarda,
y nosotros esperamos que se levante
en él el viento, mientras una luz crepuscular
se debate en el corazón de cada hoguera.