Quizás éste sea el último

Por que quizás ya nada será igual,
por que quizás ahora ya ni siquiera te gusta Victor Jara

El amor y sus poemas, sus olvidos forzados ... sos la primera que deja de amar a voluntad ... =)


Felicidades negrita, me agradó.

Quizás éste sea el último para ti
me he obligado a acomodar los dedos,
para no repetir tu número de teléfono
que llevo como codificado en mi cerebro.
Pienso en situaciones maravillosas que contarte
y tengo casi todo planeado para ese "casual" reencuentro,
que sucederá seguro en alguna caleta de pescadores,
o quizás un día trabajando con los campesinos por allá en la isla.
Me invento las mejores escenas de nosotros juntos,
como tu felicidad al verme un viernes por la tarde
y yo recién saliendo del trabajo,
te invitaré a conversar en esa plaza que tanto te gusta,
o quizás hay mucho calor y necesitamos de una cerveza helada,
en el "Bigote Bar" donde te pondré a escuchar a Victor Jara,
(que casualmente iré escuchando ese día)
Terminaremos tan embriagados como antes y llenos de risas acumuladas
por el tiempo tan amargo que nos quisimos brindar,
y me mirarás con ternura, tomaras mi pelo y lo correrás para ver mis ojos,
mientras yo nerviosa intentaré esquivar, de alguna manera estúpida, tu mirada
y seguro te burlarás de mi diciendo que no he cambiado,
y quizás eso no me haga sentir tan bien,
y puede que sea ese el momento en que recuerde
por que necesitamos ese tiempo asqueroso que debió ser permanente
y donde nunca debí imaginar una supuesta reconciliación.
Por que quizás ya nada será igual,
por que quizás ahora ya ni siquiera te gusta Victor Jara,
y quizás sea yo la única que ama trabajar con los campesinos,
o quien disfruta de la isla, esa que tanto añorabas estando conmigo...
De tal modo que quizás éste sea el ultimo para ti
y desde ahora deberé acomodar los dedos,
las manos y la boca para no escribirte ni nombrarte,
para no elucubrar reencuentros de fantasmas,
ni planificar escenarios perfectos donde pueda imaginarte.
Por tanto, desde ahora si te encuentro por la calle, un día cualquiera
un domingo por ejemplo, con lluvia en la noche,
y vayas caminando con tu nueva compañera y tu bebé,
cruzaré la vereda con las lágrimas pegadas en la mejilla.
Y por dentro te escupiré tanto que llegaré al vomito mientras doblo en la esquina,
me limpiaré y volteare para verte caminar,
mientras ella te toma del bolsillo trasero del pantalón,
y te entrega un audífono donde seguro irán escuchando
algún tema electrónico, como a ella le gusta,
mientras te lleva a la plaza a la que ella acostumbra,
con la ropa que a su familia agrada y con un bebé bien nacido y bautizado,
y tu irás sonriente de no haberte topado conmigo nunca más en la vida,
mientras yo pálida me limpiare la boca del vómito,
y las lágrimas por mi llanto de siempre...
 
Quizás éste sea el último para ti
me he obligado a acomodar los dedos,
para no repetir tu número de teléfono
que llevo como codificado en mi cerebro.
Pienso en situaciones maravillosas que contarte
y tengo casi todo planeado para ese "casual" reencuentro,
que sucederá seguro en alguna caleta de pescadores,
o quizás un día trabajando con los campesinos por allá en la isla.
Me invento las mejores escenas de nosotros juntos,
como tu felicidad al verme un viernes por la tarde
y yo recién saliendo del trabajo,
te invitaré a conversar en esa plaza que tanto te gusta,
o quizás hay mucho calor y necesitamos de una cerveza helada,
en el "Bigote Bar" donde te pondré a escuchar a Victor Jara,
(que casualmente iré escuchando ese día)
Terminaremos tan embriagados como antes y llenos de risas acumuladas
por el tiempo tan amargo que nos quisimos brindar,
y me mirarás con ternura, tomaras mi pelo y lo correrás para ver mis ojos,
mientras yo nerviosa intentaré esquivar, de alguna manera estúpida, tu mirada
y seguro te burlarás de mi diciendo que no he cambiado,
y quizás eso no me haga sentir tan bien,
y puede que sea ese el momento en que recuerde
por que necesitamos ese tiempo asqueroso que debió ser permanente
y donde nunca debí imaginar una supuesta reconciliación.
Por que quizás ya nada será igual,
por que quizás ahora ya ni siquiera te gusta Victor Jara,
y quizás sea yo la única que ama trabajar con los campesinos,
o quien disfruta de la isla, esa que tanto añorabas estando conmigo...
De tal modo que quizás éste sea el ultimo para ti
y desde ahora deberé acomodar los dedos,
las manos y la boca para no escribirte ni nombrarte,
para no elucubrar reencuentros de fantasmas,
ni planificar escenarios perfectos donde pueda imaginarte.
Por tanto, desde ahora si te encuentro por la calle, un día cualquiera
un domingo por ejemplo, con lluvia en la noche,
y vayas caminando con tu nueva compañera y tu bebé,
cruzaré la vereda con las lágrimas pegadas en la mejilla.
Y por dentro te escupiré tanto que llegaré al vomito mientras doblo en la esquina,
me limpiaré y volteare para verte caminar,
mientras ella te toma del bolsillo trasero del pantalón,
y te entrega un audífono donde seguro irán escuchando
algún tema electrónico, como a ella le gusta,
mientras te lleva a la plaza a la que ella acostumbra,
con la ropa que a su familia agrada y con un bebé bien nacido y bautizado,
y tu irás sonriente de no haberte topado conmigo nunca más en la vida,
mientras yo pálida me limpiare la boca del vómito,
y las lágrimas por mi llanto de siempre...



Un trance desesperado es este cruce de historias vividas y por vivir pero ya resueltas antes de su propio comienzo. Cuando el ingenio se pone de frente salen obras así.

Felicidades Karla,

Un abrazote

Palmira
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba