ropittella
Poeta veterana en el Portal
¡Ay! ¡Rabias que me provoca la incordura!
Las palabras que asesinan y prometen
injusticias por doquier, la mano dura,
de la soberbia que les brilla cuando mienten.
Y quisiera desgarrarle su armadura,
al poder que en esclavos nos convierte.
La impunidad que se ganan, en mercado de atadura,
a la violencia y a la duda por la oscura suerte.
En las villas de miseria se propaga la pobreza,
hambre y enfermedad, los umbrales de la muerte.
Del país desprecian la viva naturaleza.
Con desidia negocian los bienes comunes,
contaminan por codicia el agua, y envenenan,
el aire de sus propios hijos, como si fueran inmunes
a las plagas que generan.
Torturan y desaparecen a los pueblos originarios,
para quitarles la tierra y vendérsela a los foráneos.
Tanta impiedad no juzgada,
tanto dolor sofocado, tanta verdad acallada,
tanta mentira y sus daños,
corrupción naturalizada...
Mientras tanto siguen ellos, en las bancas del Congreso,
y cómplices se aplauden , los insultos, los agravios,
o sentados duermen cual inútiles parásitos,
nadie se queja por eso...
Si se aumentan sus salarios y dietas a destajo,
hasta quien debiera estar indefinidamente preso,
y les pagamos entre todos, aunque falten al trabajo.
Las palabras que asesinan y prometen
injusticias por doquier, la mano dura,
de la soberbia que les brilla cuando mienten.
Y quisiera desgarrarle su armadura,
al poder que en esclavos nos convierte.
La impunidad que se ganan, en mercado de atadura,
a la violencia y a la duda por la oscura suerte.
En las villas de miseria se propaga la pobreza,
hambre y enfermedad, los umbrales de la muerte.
Del país desprecian la viva naturaleza.
Con desidia negocian los bienes comunes,
contaminan por codicia el agua, y envenenan,
el aire de sus propios hijos, como si fueran inmunes
a las plagas que generan.
Torturan y desaparecen a los pueblos originarios,
para quitarles la tierra y vendérsela a los foráneos.
Tanta impiedad no juzgada,
tanto dolor sofocado, tanta verdad acallada,
tanta mentira y sus daños,
corrupción naturalizada...
Mientras tanto siguen ellos, en las bancas del Congreso,
y cómplices se aplauden , los insultos, los agravios,
o sentados duermen cual inútiles parásitos,
nadie se queja por eso...
Si se aumentan sus salarios y dietas a destajo,
hasta quien debiera estar indefinidamente preso,
y les pagamos entre todos, aunque falten al trabajo.
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