guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
El cielo está quebrado por los segundos que se aceleran
desde la teoría de algún ser nórdico
que sin tiempo quiso celebrar el adelanto de su sepelio.
Los dioses están muriendo,
y aburridos de los hombres
desean pasivamente dormir en los campos Eliseos.
Creo, dudo y hasta contemplo,
la letanía y el sopor
en que las miradas se posan
sobre aquellos actos de dolor.
Ahora miro el brillo de la navaja,
es casi otro sol sobre mi nuca,
casi otro rayo que del cielo cae.
Y en una mañana sin nubes ni banderas
veré por un segundo mi cuerpo desde el cielo.
Morir, se me hace engorroso morir,
desplegar mis neuronas estrelladas
y embarrar adoquines con sangre rubí.
Morir puede ser un acto tan funesto como vivir.
La novia, no tengo novia que me llore.
La madre, no tengo madre que despida.
El padre, no tengo padre que perdone.
La sociedad, creo que está enferma y hoy no vino,
nunca vendrá a ver sus errores.
Soy hijo del existencialismo,
no creo en el anarquismo
pero quizás algún día un ismo
me hubiera gustado más
que los sismos que destruyen edificios.
Creo que la espada ya bajó,
creo ahora que puedo volar.
desde la teoría de algún ser nórdico
que sin tiempo quiso celebrar el adelanto de su sepelio.
Los dioses están muriendo,
y aburridos de los hombres
desean pasivamente dormir en los campos Eliseos.
Creo, dudo y hasta contemplo,
la letanía y el sopor
en que las miradas se posan
sobre aquellos actos de dolor.
Ahora miro el brillo de la navaja,
es casi otro sol sobre mi nuca,
casi otro rayo que del cielo cae.
Y en una mañana sin nubes ni banderas
veré por un segundo mi cuerpo desde el cielo.
Morir, se me hace engorroso morir,
desplegar mis neuronas estrelladas
y embarrar adoquines con sangre rubí.
Morir puede ser un acto tan funesto como vivir.
La novia, no tengo novia que me llore.
La madre, no tengo madre que despida.
El padre, no tengo padre que perdone.
La sociedad, creo que está enferma y hoy no vino,
nunca vendrá a ver sus errores.
Soy hijo del existencialismo,
no creo en el anarquismo
pero quizás algún día un ismo
me hubiera gustado más
que los sismos que destruyen edificios.
Creo que la espada ya bajó,
creo ahora que puedo volar.