Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una ráfaga de viento y teru-teros,
roza la casa agobiada de garúa,
le baraja sus mil dagas a la palma,
y se aleja dando paso al aguacero.
Éste le impone su dinámico solfeo,
al tosco piano de zinc acanalado
y debajo con la sábana se abriga
la obediente placidez del amor hecho.
Mientras mimo tu perfil y tu cabello,
tú divagas enlazada a mi costado
y a mí mente tan utópica, incesante,
como ráfagas le rozan estos versos.
roza la casa agobiada de garúa,
le baraja sus mil dagas a la palma,
y se aleja dando paso al aguacero.
Éste le impone su dinámico solfeo,
al tosco piano de zinc acanalado
y debajo con la sábana se abriga
la obediente placidez del amor hecho.
Mientras mimo tu perfil y tu cabello,
tú divagas enlazada a mi costado
y a mí mente tan utópica, incesante,
como ráfagas le rozan estos versos.
Última edición: