Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Raíces y Espectros de la Ecolalia: Historia de la Cigota.
Cerrame el ventanal
que quema el sol
su lento caracol de sueño
¿no ves que vengo de un país
que esta de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?...
La última curda, Cátulo Castillo
que quema el sol
su lento caracol de sueño
¿no ves que vengo de un país
que esta de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?...
La última curda, Cátulo Castillo
I
Diáfano Escudo Celta Del Cielo En Lontananza
(3 poemas en 1)
Diáfano Escudo Celta Del Cielo En Lontananza
(3 poemas en 1)
Ciervo mágico del cierzo mántico
El espacio es una meta roja donde tres círculos (concéntricos) se entrelazan formando una flor
Tus ojos, dos ojos, iluminados y coruscantes
¡Ay! las praderas vistas por tu vientre zurcidas y urañadas
el druida conserva el árbol
Camino al exilio junto con la rueda del molino junto con el reino de Erin
todo es perfecto la vida que pasa es perfecta
Junto con la tierra de la eterna Juventud junto con Oisín, hoy, junto conmigo
Caminas, y los castillos y sus murallas y las espadas y las cosas terminadas
el labrys sagrado es perfecto
Por San Patricio terminadas por Santa Brígida terminadas por la Inquisición
la diáfana zafiedad de tu aura es de porcelana de porcinos y manzanas
Terminadas por El Martillo de los Brujos terminadas simplemente terminadas
¡Chau! Calderos, estratagemas celtas, ¡chau! Cultura de los árboles alfabeto
no existen las casualidades o en todo caso todo es una casualidad
de la encina los acebuches de los guerreros y los druidas y los brujos y las niñas
el lenguaje escoba es perfecto: sara ara la tina en la lourdes y el cocó¡chau! Tradiciones en constate ultraje ¡chau! Junto conmigo caminas aún hoy
Oisín, y tu cana cabellera y tu cuerpo roído por el tiempo y tu tierra reverdecida
ángeles carolina el yohanna junto con margarita dentro del tato
Y tu tiempo de amor y tu arrullo se ha perdido como una canéfora con una manzana
la albura tiene ojos de mujer y piernas como tentáculos
Aurífera en la mano como una sabueso dosalbo sumergiéndose en el mar como
Las olas encrestadas como los palacios de escayola como la vida misma como el caballo
¿cuantas teclas luminosas y de colores tuviste que escuchar y tocar hoy
De los acuarios que ya nunca verás. Perdido y zozobrando ante la anacrónica imagen
para llegar hasta acá? Y lo sigues llamando casualidad, bah, ¿Quién viene allá?
De un reino allende los huertos y el vergel. Los frutos y los astros. Los astros y el Vergel.
Todo es una casualidad.
II
Del Cielo
(pueblo mapuche)
Del Cielo
(pueblo mapuche)
Bajo la luna
del cielo
nacen araucarias
del cielo
en un patio umbrío
y trenzado
por astros y artesanos.
¡Mira mira mira!
la parra se ruboriza
y danzan los sarmientos
mientras crecen las araucarias
(en el patio)
embrotoñando el cielo.
Besan sus ramas como manos
alzadas
y un hacha las derriba
para beber el agracejo.
¡Mira mira mira!
confundieron parra por araucaria
araucanos por agracejo.
III
Contra las autopistas
soy un hedonista
amante de la libertad
más no de lo libertino.
Visto una capelina
que tapa parte de mi cabellera
y un cayado, para golpear
los cadáveres de los muertos.
y hay senderos ¡claro que los hay!
uno para cada cual
IV
Canción lunar
Contra las autopistas
soy un hedonista
amante de la libertad
más no de lo libertino.
Visto una capelina
que tapa parte de mi cabellera
y un cayado, para golpear
los cadáveres de los muertos.
y hay senderos ¡claro que los hay!
uno para cada cual
IV
Canción lunar
si yo pienso
en la amargura
será porque
la vida es dura
pero pasa
que no entiendo
porque cantan
los jilgueros
nunca tuve
sueños nuevos
sólo quiero
sólo quiero
aquel auto
buena pasta
tibias niñas
y muy castas
pero pasa
que me aburro
de ser
un mozo duro
ya lo escucho como trina-
el olifante
que me invita
a la nave
de la guerra
a la nieve
y el sol cual crisol-
se replega
y avalanza
¡tengo miedo
y ya no quiero!
ya no quiero
ya no quiero
sueños viejos
ni la pasta
ni las niñas
tibias
y muy castas
lo que quiero
no son espejos
erubescentes
ni extrañas
escafandras
lo que quiero
es el misterio
de mis pasos
y las andanzas.
V
Maternidad
es regnet
eine blaue Schildkröte singt ein kömisches Lieder
Laternen als Sternen
machen sie auf
Wie? Ich sehe gar nichts. Wie?
die Welt ist wie Milch für mich
Maternidad
es regnet
eine blaue Schildkröte singt ein kömisches Lieder
Laternen als Sternen
machen sie auf
Wie? Ich sehe gar nichts. Wie?
die Welt ist wie Milch für mich
*tengo que corregirlo por si hay errores en los artículos.
VI
Pastor
Un pastor con cayado
ahuyenta a un cisne cerca de la escalera
sus contornos
verdes y plastilina se plasman
sobre una superficie
roja como sangre de toro
Pastor
Un pastor con cayado
ahuyenta a un cisne cerca de la escalera
sus contornos
verdes y plastilina se plasman
sobre una superficie
roja como sangre de toro
La gran incógnita: el cuello del cisne.
VII
Surtidor Cósmico
¡Hola loco!, soy el surtidor cósmico y te vengo a llenar
la cabeza de confites jubilosos pero antes, pero antes
me tienes que dar tu semblante.
¡Dame dame tu semblante!
¿Ves todas esas mariposas invisibles que creen en vos?
¿ves todas esas bestias iracundas erguidas sobre los monolitos?
¿ves al rayo golpear las paredes ensangrentadas y rodar como un alfombra
hasta los pies de los arroyos y el mar?
¡Dame dame dame tu semblante!
Todas esas bestias de carga, bueyes y asnos, postrados
ante el infame porte de un rey
no son más que rosas químicas danzando al derredor de un falo
atiborrado de chancros.
¡Dame dame tu semblante!
y las ortigas expeliendo su cicuta, y los campos de azahar
inoculados
ante la mirada rígida del sayón.
¡Dame dame dame tu semblante!
¡¡Quiero tu semblante!!
para trastocar las siluetas infames y formar un sólo rostro de amor
¡Dame tu semblante!
VIII
Metamorfosis
Si dios existiera sería una ardilla o una rana o un zarcillo
pero nunca un monstruo amante de nuestra culpa.
si el hombre lo forjase sería un gran catafalco o una luz muy fuerte
o una ciudad en llamas,
pero nunca una rana una ardilla o un zarcillo.
escudriño por una mirilla
sin poder dejar de verme a mi mismo, presiento
que dios es distinto.
Presiento que dios es un símbolo.
Presiento que nuestra gnosis esta deificada, y que las cosas toman forma
por que nosotros la tomamos.
Surtidor Cósmico
¡Hola loco!, soy el surtidor cósmico y te vengo a llenar
la cabeza de confites jubilosos pero antes, pero antes
me tienes que dar tu semblante.
¡Dame dame tu semblante!
¿Ves todas esas mariposas invisibles que creen en vos?
¿ves todas esas bestias iracundas erguidas sobre los monolitos?
¿ves al rayo golpear las paredes ensangrentadas y rodar como un alfombra
hasta los pies de los arroyos y el mar?
¡Dame dame dame tu semblante!
Todas esas bestias de carga, bueyes y asnos, postrados
ante el infame porte de un rey
no son más que rosas químicas danzando al derredor de un falo
atiborrado de chancros.
¡Dame dame tu semblante!
y las ortigas expeliendo su cicuta, y los campos de azahar
inoculados
ante la mirada rígida del sayón.
¡Dame dame dame tu semblante!
¡¡Quiero tu semblante!!
para trastocar las siluetas infames y formar un sólo rostro de amor
¡Dame tu semblante!
VIII
Metamorfosis
Si dios existiera sería una ardilla o una rana o un zarcillo
pero nunca un monstruo amante de nuestra culpa.
si el hombre lo forjase sería un gran catafalco o una luz muy fuerte
o una ciudad en llamas,
pero nunca una rana una ardilla o un zarcillo.
escudriño por una mirilla
sin poder dejar de verme a mi mismo, presiento
que dios es distinto.
Presiento que dios es un símbolo.
Presiento que nuestra gnosis esta deificada, y que las cosas toman forma
por que nosotros la tomamos.
IX
Oda a tu vieja
Borracha de ajenjo y mirra y benjuí
tu vieja, aurífera, desprende sus bragas,
mientras canta la luna en su boca ensangrentada.
En una amplia alcoba lava sus manos en una jofaina
antes de accionarlas contra las vírgulas por ahora blandas.
Los tres reyes magos esquivan el pesebre, !ya estamos hartos de ser
sanmaritanos!, y se dirigen dejando rastros de babas
como caracoles desde las hierbas hasta la cámara.
Gaspar desenrolla lentamente su pudor, y madame, boquiabierta,
recibe con gran alboroto al señor.
Los otros dos reyes se quedan mirando mientras los belfos liban y bruñen el espetón.
Oda a tu vieja
Borracha de ajenjo y mirra y benjuí
tu vieja, aurífera, desprende sus bragas,
mientras canta la luna en su boca ensangrentada.
En una amplia alcoba lava sus manos en una jofaina
antes de accionarlas contra las vírgulas por ahora blandas.
Los tres reyes magos esquivan el pesebre, !ya estamos hartos de ser
sanmaritanos!, y se dirigen dejando rastros de babas
como caracoles desde las hierbas hasta la cámara.
Gaspar desenrolla lentamente su pudor, y madame, boquiabierta,
recibe con gran alboroto al señor.
Los otros dos reyes se quedan mirando mientras los belfos liban y bruñen el espetón.
X
Muerte y Tristeza
Muerte y Tristeza
Sufrir es una debilidad cuando uno puede
impedirlo y hacer algo mejor.
Lautréamont
impedirlo y hacer algo mejor.
Lautréamont
Tristeza
!oh tristeza!...Muerte
!oh muerte!
efigie gótica
que tomo como alas para construir mi estúpida personalidad
¡Miedos y Pantanos!
el sistema es como un fanal succionando nuestro guiño de noctiluca
¡Dolor!...!ah, dolor y desesperación!
lenguas bajan de los cielos cubiertas de espinos y nos laceran
los oídos
niños desfallecen en el légamo empotrados hasta las rodillas
y yo los veo, ¡solamente los veo!, y me redimo
Una vez dicho esto, piensa un poco más allá, y no seas un pendejo irreverente.
no te quedes con las primeras impresiones
acciona las palancas mágicas, no cantes a la monotonía y a la convenida locura
expresa tus propias conjeturas
las palabras ya vistas me suenan a silencio y a basura
XI
¡Mírate las manos!
Hay un bosque, hay un bosque envuelto en nieblas y en dentaduras
iluminado por el pálido reflejo de un objeto interior. Llámenlo como quieran.
Ese objeto está dentro de vos y palpita con la única fuerza perenne.
Rápido por las azoteas del bosquecillo se pasean fantasmagóricos pajarracos
de ojos abiertos de rojo rubí, ellos cantan a tus miedos
y tus miedos cantan hacia ellos. Te miras las manos.
¡Vamos, a vos te hablo, mírate las manos!
una dulce y tierna cadencia de heliotropos se ensortija y te hace cosquillas
¡Mírate las manos!
estas sólo en la habitación, sólo con tus manos, sin padres y sin amigos,
sin opiáceos subterfugios ni duende de las amapolas
¡Mírate las manos!
eso que sientes es poder y confianza, ¡eso que sientes es poder y
amor y respeto!
¡Mírate las manos!
Y toma uno a uno los sibilinos pajarracos.
efigie gótica
que tomo como alas para construir mi estúpida personalidad
¡Miedos y Pantanos!
el sistema es como un fanal succionando nuestro guiño de noctiluca
¡Dolor!...!ah, dolor y desesperación!
lenguas bajan de los cielos cubiertas de espinos y nos laceran
los oídos
niños desfallecen en el légamo empotrados hasta las rodillas
y yo los veo, ¡solamente los veo!, y me redimo
Una vez dicho esto, piensa un poco más allá, y no seas un pendejo irreverente.
no te quedes con las primeras impresiones
acciona las palancas mágicas, no cantes a la monotonía y a la convenida locura
expresa tus propias conjeturas
las palabras ya vistas me suenan a silencio y a basura
XI
¡Mírate las manos!
Hay un bosque, hay un bosque envuelto en nieblas y en dentaduras
iluminado por el pálido reflejo de un objeto interior. Llámenlo como quieran.
Ese objeto está dentro de vos y palpita con la única fuerza perenne.
Rápido por las azoteas del bosquecillo se pasean fantasmagóricos pajarracos
de ojos abiertos de rojo rubí, ellos cantan a tus miedos
y tus miedos cantan hacia ellos. Te miras las manos.
¡Vamos, a vos te hablo, mírate las manos!
una dulce y tierna cadencia de heliotropos se ensortija y te hace cosquillas
¡Mírate las manos!
estas sólo en la habitación, sólo con tus manos, sin padres y sin amigos,
sin opiáceos subterfugios ni duende de las amapolas
¡Mírate las manos!
eso que sientes es poder y confianza, ¡eso que sientes es poder y
amor y respeto!
¡Mírate las manos!
Y toma uno a uno los sibilinos pajarracos.
XII
Pequeño Poema de un Amor
Despierto bajo el cuero de la tierra y una mano enamorada
me abre las párpados
mientras palpita y titila titila y palpita
la cálida luz de tu plexo.
Le pido el plectro a Apolo y la lira a tu cuerpo
para sentirme ahora más que nunca completo
y una llovizna sonrosada devana todas las hormas
y el huso de Cloto por afuera del refugio
se materializa en forma de aguacero. Y aunque golpea
y arremeta contra el odre enmohecido sólo escucho
el repiqueteo de unos besos livianos y serenos como el tilo. Breves y serenos y furtivos.
Pequeño Poema de un Amor
Despierto bajo el cuero de la tierra y una mano enamorada
me abre las párpados
mientras palpita y titila titila y palpita
la cálida luz de tu plexo.
Le pido el plectro a Apolo y la lira a tu cuerpo
para sentirme ahora más que nunca completo
y una llovizna sonrosada devana todas las hormas
y el huso de Cloto por afuera del refugio
se materializa en forma de aguacero. Y aunque golpea
y arremeta contra el odre enmohecido sólo escucho
el repiqueteo de unos besos livianos y serenos como el tilo. Breves y serenos y furtivos.
XIII
Pregunten por el optómetro
Luego de beber la sangre del toro el adepto murió, era lógico, tanto poder sólo podía
estar consagrado al viento.
Paso un año y un día, y el Pájaro de las Tierras de Oro volvió a posarse
sobre el alabastro y las cejas marmóreas de los arcos, es entendible,
su canto majestuoso sólo podía estar consagrado al albur.
Luego de la séptima lunación la esfinge del matriarcado decidió castrar al rey sagrado, hasta cierto punto es nomológico, si tienen alguna duda
pregunten por el optómetro.
Pregunten por el optómetro
Luego de beber la sangre del toro el adepto murió, era lógico, tanto poder sólo podía
estar consagrado al viento.
Paso un año y un día, y el Pájaro de las Tierras de Oro volvió a posarse
sobre el alabastro y las cejas marmóreas de los arcos, es entendible,
su canto majestuoso sólo podía estar consagrado al albur.
Luego de la séptima lunación la esfinge del matriarcado decidió castrar al rey sagrado, hasta cierto punto es nomológico, si tienen alguna duda
pregunten por el optómetro.
XIV
danza de la cigota
Por la espalda de la serpiente
celeste
se mueve y repta
una serpiente rosada
la Eclíptica de los sexos y las razas
quizás las comprendan
danza de la cigota
Por la espalda de la serpiente
celeste
se mueve y repta
una serpiente rosada
la Eclíptica de los sexos y las razas
quizás las comprendan
*cigota: célula resultante del gameto masculino y femenino; proclama univesal.
XV
Piratas del nuevo Evo
en la jungla de metal
las miradas se cruzan por fuegos y pirotecnia
XVI
raíces y espectros de la ecolalia
un gallardo hobbit tijereteando los muros de zarzamoras
en los lindes de un castillo encantado
-.raíces.-
académicos buscando la quinta pata al gato
mientras hambrientos niños buscan al gato
-.espectros de la ecolalia.-
una tarde de frío arrebolado en la terraza
del jardín de un amigo
-.raíces y terrazas.-
paredes y dioramas de opacos vidrios espejados
para ver mejor nuestro ego
-.espectros de la ecolalia.-
raíces y espectros de la ecolalia
XVII
el gusano y la flor del manzano
Érase una vez un pequeño gusano, verde limón,
con cuerpecito vermiforme y anillado.
Érase una vez este pequeño gusano en los caminos ásperos
de las ramas del manzano.
Venía de la casa de su amigo, el coleóptero,
horqueta al fondo 2º C, barrio tranquilo y reverdecido.
Venía el gusano pensando en los astros cuando de repente
vio la flor del manzano.
¡Qué alegría para el gusano! ¡Qué flor tan perfumada y aromática!
El gusano, ente onírico y a la vez práctico, poso
su cuerpo en el sexo juvenil del manzano.
Años después, luego del coito y dentro de la manzana, todavía
recordaría, sobre un taburete de semillas azucaradas,
aquella tarde tibia liviana y amasada.
XVIII
Templo
Piratas del nuevo Evo
en la jungla de metal
las miradas se cruzan por fuegos y pirotecnia
XVI
raíces y espectros de la ecolalia
un gallardo hobbit tijereteando los muros de zarzamoras
en los lindes de un castillo encantado
-.raíces.-
académicos buscando la quinta pata al gato
mientras hambrientos niños buscan al gato
-.espectros de la ecolalia.-
una tarde de frío arrebolado en la terraza
del jardín de un amigo
-.raíces y terrazas.-
paredes y dioramas de opacos vidrios espejados
para ver mejor nuestro ego
-.espectros de la ecolalia.-
raíces y espectros de la ecolalia
XVII
el gusano y la flor del manzano
Érase una vez un pequeño gusano, verde limón,
con cuerpecito vermiforme y anillado.
Érase una vez este pequeño gusano en los caminos ásperos
de las ramas del manzano.
Venía de la casa de su amigo, el coleóptero,
horqueta al fondo 2º C, barrio tranquilo y reverdecido.
Venía el gusano pensando en los astros cuando de repente
vio la flor del manzano.
¡Qué alegría para el gusano! ¡Qué flor tan perfumada y aromática!
El gusano, ente onírico y a la vez práctico, poso
su cuerpo en el sexo juvenil del manzano.
Años después, luego del coito y dentro de la manzana, todavía
recordaría, sobre un taburete de semillas azucaradas,
aquella tarde tibia liviana y amasada.
XVIII
Templo
.a Esteban Brégoli
La memoria es el Templo de la vida.
¡Oh delicada madreselva
ensortijada por siemprevivas
tras un fresco de Rembrandt!
¡Oh delicada madreselva
ensortijada por siemprevivas
tras un fresco de Rembrandt!
XIX
Cigarra del único Amor
Cigarra catóptrica bajo un sol de alstroemeria
refractando la luz nieve eterna de los asfódelos blancos e iridiscentes
al mirarte en el suelo un queso azul orla tu frente
lluvia láctica
ensancha por su parte los brazos garridos del mar
y en la profundidad del océano de nada sirven las sondalezas escindidas
¡Ey!, posiblemente no entiendas un comino de lo que te hablo,
es como que alguien me habla a mi de un epahí
Pero, eso es lo de menos, para leer gran parte de mis poemas
sólo tienes que apuntar la saeta hacia la esencia
no quiero lo circunstancial
saber si hubo hay o habrá
no quiero la circunstancial
las partes y la disección
en nada se parece al amor
no quiero lo circunstancial
me asqueo de la fracción
en los rostros enajenados de un único amor
XX
Hippis Chic
es muy fácil ser hippie cuando uno esta sustentado
por los glóbulos bermejos de sus tutores
Interroguen a las sanguijuelas,
ellas los saludarán con una esencia fraterna
XXI
Tu tiempo es Hoy
Poeta,
mira el estanque, poeta, mira el movimiento de los juncos,
poeta,
relicario de los libros lozanos y nocturnos.
Las páginas son acotadas y van apareciendo a medida
que el cierzo vira.
Poeta, cuanta sabiduría hay en el silencio.
cuando somos chicos queremos ser grandes cuando
somos grandes añoramos ser chicos
cuando nos estamos muriendo queremos vivir y a veces
cuando estamos vivos queremos morir
Lo que queremos es aplacar el dolor de existir, poeta, y tú lo sabes,
yo lo sé; no hay mejor intersticio que nuestro tiempo.
Y entre tantas idas y venidas, nos terminamos por extinguir,
como una luz malhadada incrustada en los petroglifos y complejos
de las arpías malcogidas. Idas y Avenidas.
no esperes el tren, Tu tiempo es Hoy.
XXII
un bandoneón azul evoca la niebla
un bandoneón azul evoca la niebla
tras el aullido absurdo de las monedas
veo a los chicos nuevos no ir al café
veo que los tiempos están cambiando
aunque siempre ellos amanezcan como ayer
las esquinas de Balvanera ya no están
ni las inundaciones de Pompeya ni el volcán
pero el tango es una herida abierta de rubí
tanto dolor en la crisis de los 30 y en la bodega extranjera del bergantín
nos hundió en las entrañas estas ansias por no morir
XXIII
Pericles y Trasímaco: dos caras del Progreso
Pericles
ora el ideal ora el inefable
creador de los carruajes atiborrados de oro y de pequeños murmullos
bajo las hierbas ensombrecidas por los palios.
Trasímaco
ora el inmoral ora el despreciable
creador del gran martillo de los intereses dentellando
sobre el yunque precario.
Pericles y Trasímaco: dos caras del Progreso.
Cigarra del único Amor
Cigarra catóptrica bajo un sol de alstroemeria
refractando la luz nieve eterna de los asfódelos blancos e iridiscentes
al mirarte en el suelo un queso azul orla tu frente
lluvia láctica
ensancha por su parte los brazos garridos del mar
y en la profundidad del océano de nada sirven las sondalezas escindidas
¡Ey!, posiblemente no entiendas un comino de lo que te hablo,
es como que alguien me habla a mi de un epahí
Pero, eso es lo de menos, para leer gran parte de mis poemas
sólo tienes que apuntar la saeta hacia la esencia
no quiero lo circunstancial
saber si hubo hay o habrá
no quiero la circunstancial
las partes y la disección
en nada se parece al amor
no quiero lo circunstancial
me asqueo de la fracción
en los rostros enajenados de un único amor
XX
Hippis Chic
es muy fácil ser hippie cuando uno esta sustentado
por los glóbulos bermejos de sus tutores
Interroguen a las sanguijuelas,
ellas los saludarán con una esencia fraterna
XXI
Tu tiempo es Hoy
Poeta,
mira el estanque, poeta, mira el movimiento de los juncos,
poeta,
relicario de los libros lozanos y nocturnos.
Las páginas son acotadas y van apareciendo a medida
que el cierzo vira.
Poeta, cuanta sabiduría hay en el silencio.
cuando somos chicos queremos ser grandes cuando
somos grandes añoramos ser chicos
cuando nos estamos muriendo queremos vivir y a veces
cuando estamos vivos queremos morir
Lo que queremos es aplacar el dolor de existir, poeta, y tú lo sabes,
yo lo sé; no hay mejor intersticio que nuestro tiempo.
Y entre tantas idas y venidas, nos terminamos por extinguir,
como una luz malhadada incrustada en los petroglifos y complejos
de las arpías malcogidas. Idas y Avenidas.
no esperes el tren, Tu tiempo es Hoy.
XXII
un bandoneón azul evoca la niebla
un bandoneón azul evoca la niebla
tras el aullido absurdo de las monedas
veo a los chicos nuevos no ir al café
veo que los tiempos están cambiando
aunque siempre ellos amanezcan como ayer
las esquinas de Balvanera ya no están
ni las inundaciones de Pompeya ni el volcán
pero el tango es una herida abierta de rubí
tanto dolor en la crisis de los 30 y en la bodega extranjera del bergantín
nos hundió en las entrañas estas ansias por no morir
XXIII
Pericles y Trasímaco: dos caras del Progreso
Pericles
ora el ideal ora el inefable
creador de los carruajes atiborrados de oro y de pequeños murmullos
bajo las hierbas ensombrecidas por los palios.
Trasímaco
ora el inmoral ora el despreciable
creador del gran martillo de los intereses dentellando
sobre el yunque precario.
Pericles y Trasímaco: dos caras del Progreso.