Solaribus
Poeta veterano en el portal
En el azar del viento
se borra mi memoria
frágiles como un vidrio
mis pies se estrellan
contra el gesto de la tarde
he tejido un refugio
para mi rostro
con retazos de frutas
y plumas de gorriones
afirmé los bordes de mi alma
en terraplenes de rezos
eternamente quietas
las horas del amor
se quedaron inertes
como el beso nunca dicho
el aliento exhausto
la inacabada caricia
habitan en un rincón perfumado
de mi piel guardada
ahora que las montañas
te devuelven
—tan solo—
tu propia imagen
ese es el signo de que ha vencido
tu ejército de abetos
y lagos congelados
subida a sus ramas
me buscás allá abajo
entre el verde rastrero
y los desiertos de piedra
me confundís con lobos
que buscan víctimas heridas
no estoy allí
oís mi voz
donde nunca he estado
soy un eco
en tierras donde jamás he nacido
por eso no puedo regresar a la palabra
no tengo para decir
más que este zumbido de abejas
y este clamor
de flor
a ras del suelo
la pasión vive
raíz
debajo de la tierra
transformado en savia
soy lo que no está
el rumor de lo invisible
o tal vez
el estruendo de las olas
habito para siempre
en los pájaros mudos
de tu playa
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