Llegada es la hora,
en que el planeta perezca;
que nada nos salva,
aunque de ingenuos pequemos
y creamos que cada uno
llevamos un superman dentro.
Si para nada bueno
la humanidad se ha unido,
si todo es hablar
sin llegar a ningún objetivo,
si tal es nuestra naturaleza,
si no aprendemos con la experiencia,
a qué creer que podremos llegar
a conseguir lo imposible,
cuando el destino espera a la vuelta.
El cuento del pastor
en la realidad se refleja.
Tantas veces avisando,
que un día el final llega.
Nos haremos los sorprendidos,
buscaremos a los culpables;
lloraremos por lo perdido,
pero, ¡Qué demonios!,
todo esto se explica
si nos fijamos en aquel cuento,
donde la rana,desconcertada,moría:
¡Simplemente escorpiones
bajo la carne de hombres!
en que el planeta perezca;
que nada nos salva,
aunque de ingenuos pequemos
y creamos que cada uno
llevamos un superman dentro.
Si para nada bueno
la humanidad se ha unido,
si todo es hablar
sin llegar a ningún objetivo,
si tal es nuestra naturaleza,
si no aprendemos con la experiencia,
a qué creer que podremos llegar
a conseguir lo imposible,
cuando el destino espera a la vuelta.
El cuento del pastor
en la realidad se refleja.
Tantas veces avisando,
que un día el final llega.
Nos haremos los sorprendidos,
buscaremos a los culpables;
lloraremos por lo perdido,
pero, ¡Qué demonios!,
todo esto se explica
si nos fijamos en aquel cuento,
donde la rana,desconcertada,moría:
¡Simplemente escorpiones
bajo la carne de hombres!