Rup
Poeta fiel al portal
Rapsodia
(a Poulain)
Frente frío, numero setenta y siete
donde surge julio, y más tarde, diciembre,
alboroza necesidad de empapar los mares
con los ojos abiertos
Como cocer cortinas a un mundo
que nos repudia
en aras de una diferenciación inútil.
Ser producto de esta tierra,
títeres de la plusvalía de algún caradura
y permanecer de lo efímero,
comiendo signos de puntuación.
Eso, en lo que el enojo crece
eso, en lo que vertimos lagrimas afiladas
que caminan ciegas, en lo retrograda
de las existencias, insípidas, del nuevo siglo.
Tú, quizás yo,
tal vez completamente las dos
-abstracciones-
tres o cuatro días, incertidumbre matizada
en ocultas ganas siempre supuestas a no suceder-
Desierto verde, así yo,
un oasis como senos bailantes
en un balls de quinceañera
luego, bipolar así tú,
ven, que mis rompecabezas aún siguen
esperando ser desarmados
por el torrente de tus piernas.
Y te regalo mi partitura,
sólo tócala, tócala,
es suficiente con la voz
con la que quiebras nebulosas
y derrites a los pájaros cantores
de nuestras mañanas húmedas y grises.
Camino,
mirando al cielo angustiado
que no encuentra tu espíritu índigo,
que te espera para exprimir almohadas
y entonces verte sonreír,
mientras quito el mechón necio y danzante
que descansa en tu rostro.
Y es que
Pareces aparecer
oscilante en sinfonías
usurpadoras de tus
labios que,
aparentan secuencias exactas
imaginando entonces, que has
nacido para ser rapsodia tal vez
(a Poulain)
"Dos tristes putas tragaban cheve en un congal"
(Poulain)
(Poulain)
Frente frío, numero setenta y siete
donde surge julio, y más tarde, diciembre,
alboroza necesidad de empapar los mares
con los ojos abiertos
Como cocer cortinas a un mundo
que nos repudia
en aras de una diferenciación inútil.
Ser producto de esta tierra,
títeres de la plusvalía de algún caradura
y permanecer de lo efímero,
comiendo signos de puntuación.
Eso, en lo que el enojo crece
eso, en lo que vertimos lagrimas afiladas
que caminan ciegas, en lo retrograda
de las existencias, insípidas, del nuevo siglo.
Tú, quizás yo,
tal vez completamente las dos
-abstracciones-
tres o cuatro días, incertidumbre matizada
en ocultas ganas siempre supuestas a no suceder-
Desierto verde, así yo,
un oasis como senos bailantes
en un balls de quinceañera
luego, bipolar así tú,
ven, que mis rompecabezas aún siguen
esperando ser desarmados
por el torrente de tus piernas.
Y te regalo mi partitura,
sólo tócala, tócala,
es suficiente con la voz
con la que quiebras nebulosas
y derrites a los pájaros cantores
de nuestras mañanas húmedas y grises.
Camino,
mirando al cielo angustiado
que no encuentra tu espíritu índigo,
que te espera para exprimir almohadas
y entonces verte sonreír,
mientras quito el mechón necio y danzante
que descansa en tu rostro.
Y es que
Pareces aparecer
oscilante en sinfonías
usurpadoras de tus
labios que,
aparentan secuencias exactas
imaginando entonces, que has
nacido para ser rapsodia tal vez