marquelo
Negrito villero
La cabeza rueda para reventar el castillo ordenado de la idea,
Las ebrias botellas desnudas al pie del abismo de la boca
Alguién respiró todo el aire de la calle
delgada ahora
murió entre orines y desperdicios de pañuelos.
Todo el aire le pertenece al loco, arrebatado y henchido
vuelan todas sus arterias con su paso de sombra,
ahi va con todos los reproches sobre su cabeza/
piensa siempre en blanco
destocado ante el inmenso hechizo del índice
que viene del sol a prenderle las orejas.
Caballos y sonidos se arrebataron en el último paso
del camino,
una ceniza volaba con la cabeza dando vueltas
sin saber exactamente de que amargura venía/
eso de postergar al día en una caja de seguridad
no es buena idea para calzar los zapatos
ni amarrarlos con la ternura del primer escalón
hacia el reloj.
Y hablo también del pan
que creció dentro de la casa con todas las almohadas
con todos los resultados que se pegaron en las paredes
por dónde madre lavaba sin descanso
todas las travesuras que robamos a las calles.
Recuerdo las alturas de cada día
su elipsis, siempre aventurera, desafiante
sin dejarse atrapar nunca por las conspiraciones
de sonidos de los pájaros sin nido
sin placer de vuelo.
Alguna vez me medí al mediodía para quitarle
heroicidad al sol
y terminé en la sala de emergencia del hospital
hecho una mierda ordenada con todos sus quejidos
pero nunca dejé de intentarlo
hasta el día que me robaron la cabeza para
colocarlo como sello en un juzgado de paz.
Hablo de la huida de la sangre
que se lanza suicida al pavimento luego de
protestar con estoicismo dentro del torax más mediocre
o más almidonado
Hablo del Yo perdido en una caverna
detrás de los Andes o de algún sueño añejo y podrido
que nunca encontró la mano para llevarlo al baño del sueño.
Siempre cuento las fogatas
y termino calzándome algunas flamas como bigote
encendiendo la risa de todas las luciérnagas,
y termino boca a bajo en el laberinto espeso de la arena.
Ebrio
no queda más que hundir la cabeza en la música
y buscar un allegro que me haga volar más rápido
que las mariposas.
Ay de tantos locos que forman la avanzada
en la mañana
grandes tanteadores de la acera
y de la hierba
estoy dispuesto como un totem
esperando la respuesta del pan con su boca
partida de tanto golpe machista o del vino que trae una corriente
de sabanas amarillas.
Hablo callado
quedito
sin grilletes sin cepo
solo con mi condición plantada
para surfear mi libertad...
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