Roselia J. Ruiz
Poeta recién llegado
Desciendo en el mismo abismo donde nací
Y cante con mis hermanos la misma melodía
El amor en el grano sembrado y locura,
Adiós al rasgo y cicatriz natal en la llanura.
Quiero poner mis manos al frente de mi rostro
Levantar la mirada hacia el cosmos
Frenar el odio de mil demonios consumidos
La fatiga al paso de cada día extinguido
En el monte no gritaré a la nada,
La luna ha ido a dormir ya cansada,
el Sol jamás escucha sólo contempla ,
Quemando el alma triste, sin existencia.
En los adentros del pensamiento,
vivo con mis hermanos guerreros,
los verdaderos hombres que no perdieron
en sus ojos el brillo, amantes de los sueños.
En los adentros del pensamiento,
Y sólo en ello a quedado la razón escrita
Por efímeros años y causales de daños,
La verdad fuente que agoniza.
He vivido y he muerto cien veces
Entonando en contra de la brisa,
El himno a las almas perdidas,
Los fantasmas sin muerte, sin nichos
Suerte de crueles, amantes sin caricias.
Y cante con mis hermanos la misma melodía
El amor en el grano sembrado y locura,
Adiós al rasgo y cicatriz natal en la llanura.
Quiero poner mis manos al frente de mi rostro
Levantar la mirada hacia el cosmos
Frenar el odio de mil demonios consumidos
La fatiga al paso de cada día extinguido
En el monte no gritaré a la nada,
La luna ha ido a dormir ya cansada,
el Sol jamás escucha sólo contempla ,
Quemando el alma triste, sin existencia.
En los adentros del pensamiento,
vivo con mis hermanos guerreros,
los verdaderos hombres que no perdieron
en sus ojos el brillo, amantes de los sueños.
En los adentros del pensamiento,
Y sólo en ello a quedado la razón escrita
Por efímeros años y causales de daños,
La verdad fuente que agoniza.
He vivido y he muerto cien veces
Entonando en contra de la brisa,
El himno a las almas perdidas,
Los fantasmas sin muerte, sin nichos
Suerte de crueles, amantes sin caricias.