Manuel de Cilla
Poeta recién llegado
Veo como la noche vence al día,
como el sol,
cada vez más pequeño y más raso
esconde su luz a la llegada del ocaso.
En el parque las sombras se extienden,
y el quejido de la gente
da paso al leve revoloteo
de mosquitos y luciérnagas
en busca de agua y retales de luz.
Yo, me encierro en mi mundo,
y escucho el sonido del silencio,
la armonía del vacío,
viejo sabio que lo sabe todo
sin poder decir nada.
Y es esa armonía,
la del vacío del silencio,
la que me permite dibujar cada rasgo de tu cara,
cada surco,
cada gesto
Así es el silencio: rayo de luz oscura.
El tiempo borrará mi memoria,
embellecerá momentos,
envilecerá historias,
pero siempre tendré el consuelo,
de recordar el nítido recuerdo
buscado en el silencio,
de la luz de tu mirada.
30/07/09 Sigüeiro
como el sol,
cada vez más pequeño y más raso
esconde su luz a la llegada del ocaso.
En el parque las sombras se extienden,
y el quejido de la gente
da paso al leve revoloteo
de mosquitos y luciérnagas
en busca de agua y retales de luz.
Yo, me encierro en mi mundo,
y escucho el sonido del silencio,
la armonía del vacío,
viejo sabio que lo sabe todo
sin poder decir nada.
Y es esa armonía,
la del vacío del silencio,
la que me permite dibujar cada rasgo de tu cara,
cada surco,
cada gesto
Así es el silencio: rayo de luz oscura.
El tiempo borrará mi memoria,
embellecerá momentos,
envilecerá historias,
pero siempre tendré el consuelo,
de recordar el nítido recuerdo
buscado en el silencio,
de la luz de tu mirada.
30/07/09 Sigüeiro