Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
REAL E IMAGINARIO
De niño, vi a las hadas y eran líquidas,
que en sus manos las alas parecían
reales, que en su pelo azul vivían
odas con abundante luz pueril.
Mas de grande, fue ingrata mi sorpresa,
ver que las hadas eran falsas, locas;
que vi oportunidad en esas bocas
ateas, de acabar al sueño añil.
Ya de viejo, encontré en la noche escuálida,
al deseo que alguna vez fue mozo;
mi sueño efebo, el áulico del gozo.
Vi que sus labios eran de mujer,
tenía largos hilos de azabache;
pero llevaba dentro de sus dedos,
las alas que vencían a los miedos
con su voz de hada llena de poder.
Hoy, más viejo que nunca, estoy más joven;
puedo ver que los bosques reverdecen,
que lo sueños de infancia no envejecen
con los años igual que la razón.
Hoy creo que las hadas sí son ciertas,
que se visten con rasgos terrenales,
con alas impalpables y reales,
como cada latir del corazón.
*****
Octavas Italianas
De niño, vi a las hadas y eran líquidas,
que en sus manos las alas parecían
reales, que en su pelo azul vivían
odas con abundante luz pueril.
Mas de grande, fue ingrata mi sorpresa,
ver que las hadas eran falsas, locas;
que vi oportunidad en esas bocas
ateas, de acabar al sueño añil.
Ya de viejo, encontré en la noche escuálida,
al deseo que alguna vez fue mozo;
mi sueño efebo, el áulico del gozo.
Vi que sus labios eran de mujer,
tenía largos hilos de azabache;
pero llevaba dentro de sus dedos,
las alas que vencían a los miedos
con su voz de hada llena de poder.
Hoy, más viejo que nunca, estoy más joven;
puedo ver que los bosques reverdecen,
que lo sueños de infancia no envejecen
con los años igual que la razón.
Hoy creo que las hadas sí son ciertas,
que se visten con rasgos terrenales,
con alas impalpables y reales,
como cada latir del corazón.
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Octavas Italianas
A las musas en general, pero muy a la mía en personal.
A Marián González.
Andrés Amendizábal
Vitral,
Edit. Sol México 2009
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