Polver
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En sus últimos días de vida
la vieja Rebeca camina, coge lo que puede,
llora, ríe; hasta se moja los labios de licor,
en sus últimos días la vida es más triste,
Rebeca es una vieja sin hijos, sin herencia,
sin mucho que decir, cuando menos un perro
en casa y un par de sofás le aguardan.
La vieja Rebeca no ha cagado en mucho tiempo
se está muriendo de algún mal del orto,
su piel se ha puesto de un color obscuro;
demasiado obscuro para ser algo bueno,
ella huele a heces,
su cabello se ha empezado a caer…
la vieja Rebeca vomita sus últimas groserías
frente la licorería de la esquina.
Lleva un bastón de palo
que aún puede sostener su cuerpo raquítico,
no hay un día que no se canse;
que sus huesos no se rompan,
ya no existe paz para su cuerpo de vieja,
no hay esperanza,
no hay ilusión…
aun camina la vieja Rebeca
dejando tras de sí sus últimos pasos,
sus últimas muecas,
sus últimos latidos,
sus últimos pujidos en el baño de aquella licorería.
la vieja Rebeca camina, coge lo que puede,
llora, ríe; hasta se moja los labios de licor,
en sus últimos días la vida es más triste,
Rebeca es una vieja sin hijos, sin herencia,
sin mucho que decir, cuando menos un perro
en casa y un par de sofás le aguardan.
La vieja Rebeca no ha cagado en mucho tiempo
se está muriendo de algún mal del orto,
su piel se ha puesto de un color obscuro;
demasiado obscuro para ser algo bueno,
ella huele a heces,
su cabello se ha empezado a caer…
la vieja Rebeca vomita sus últimas groserías
frente la licorería de la esquina.
Lleva un bastón de palo
que aún puede sostener su cuerpo raquítico,
no hay un día que no se canse;
que sus huesos no se rompan,
ya no existe paz para su cuerpo de vieja,
no hay esperanza,
no hay ilusión…
aun camina la vieja Rebeca
dejando tras de sí sus últimos pasos,
sus últimas muecas,
sus últimos latidos,
sus últimos pujidos en el baño de aquella licorería.