alejandrina padron
Poeta recién llegado
Hace mucho que no miro desde abajo las palmeras
.
Me agrada pensar que hay algo más arriba.
Que merece la pena despegar del suelo.
Me gusta esa imagen. Tiene una perspectiva especial.
Preña mi alma de recuerdos de niña
Cuando acostada en el suelo,
Miraba desde abajo hacia los árboles
Cuando era niña
Cuando creía que podía alcanzarlo todo.
Que si había algo lejano, mi padre lo acercaría para mí
Pensaba que bastaba con querer para que te quisieran.
Que si hablabas, siempre había alguien que te oía.
Que era suficiente tener hambre para comer.
¡Que utopía! Yo creía, que la luna era de plata
Que estaba colgada allí para fabricarme fantasías.
Llegué a creer, que podría soplarle al sol para que no me quemara.
Que la espuma del mar, era el manto con el que se cubrían las caracolas .
Ahora, no soy una niña.
Ahora, mientras camino hacia el ocaso,
Pienso en otras cosas
Pienso que más allá de lo que te dejan ver las palmeras, solo hay un agujero de ozono que se hace mayor cada día.
Ahora sé, que no solo no puedo tenerlo todo, sino que incluso lo que creí que tenía, apenas es aire entre los dedos abiertos
Que mi padre no puede protegerme y llenar mis carencias, porque empieza a necesitar de mí para mantenerse vivo
Que puedes querer mucho a alguien, y ese alguien no sienta nada por ti.
Que por mucho que hable, solo oigo el eco de mi propia voz.
Que muchas veces ese eco, ni siquiera es capaz de reproducir fielmente lo que he dicho.
No cabe duda. He crecido.
He crecido, pero para eso han tenido que pasar muchos años.
Muchos más de los que se necesitan para crecer biológicamente.
Quería convertirme en Peter Pan.
Pero no pudo ser
Me agrada pensar que hay algo más arriba.
Que merece la pena despegar del suelo.
Me gusta esa imagen. Tiene una perspectiva especial.
Preña mi alma de recuerdos de niña
Cuando acostada en el suelo,
Miraba desde abajo hacia los árboles
Cuando era niña
Cuando creía que podía alcanzarlo todo.
Que si había algo lejano, mi padre lo acercaría para mí
Pensaba que bastaba con querer para que te quisieran.
Que si hablabas, siempre había alguien que te oía.
Que era suficiente tener hambre para comer.
¡Que utopía! Yo creía, que la luna era de plata
Que estaba colgada allí para fabricarme fantasías.
Llegué a creer, que podría soplarle al sol para que no me quemara.
Que la espuma del mar, era el manto con el que se cubrían las caracolas .
Ahora, no soy una niña.
Ahora, mientras camino hacia el ocaso,
Pienso en otras cosas
Pienso que más allá de lo que te dejan ver las palmeras, solo hay un agujero de ozono que se hace mayor cada día.
Ahora sé, que no solo no puedo tenerlo todo, sino que incluso lo que creí que tenía, apenas es aire entre los dedos abiertos
Que mi padre no puede protegerme y llenar mis carencias, porque empieza a necesitar de mí para mantenerse vivo
Que puedes querer mucho a alguien, y ese alguien no sienta nada por ti.
Que por mucho que hable, solo oigo el eco de mi propia voz.
Que muchas veces ese eco, ni siquiera es capaz de reproducir fielmente lo que he dicho.
No cabe duda. He crecido.
He crecido, pero para eso han tenido que pasar muchos años.
Muchos más de los que se necesitan para crecer biológicamente.
Quería convertirme en Peter Pan.
Pero no pudo ser