Eduardo Bretón
Poeta recién llegado
I.
Haz una amalgama de recuerdos todos,
Sean tontos, insulsos, dolorosos o bellos,
Infúndeles una pizca de conciencia y mátalos.
II.
Desnúdate de cada amanecer,
Cierra los ojos una vez y muerte un rato
Deja a un lado el conocimiento y el saber
Regrésale los años que guardas en la memoria al olvido
Empieza nuevamente a vivir, a revivir
Y sabrás, entonces, lo que es la vida
III.
No hay tanto tiempo, no hay, no hay tanta vida
Vida inconcebible, innata, imperecedera
Vida muerta y viva y vida toda
Vida que nos haces, nos creas perfectos, sin vicios, sin desgana, sin palabras
Vida que nos sueltas inquietos y locos y entusiastas
Vida que nos dejas, al final y después de todo, perfectos.
IV.
A veces la vida es un esfuerzo enorme,
Una caricia implícita, una palabra
A veces la vida es una sospecha
Una aberración o un sueño
A veces la vida se quita con desgana el abrigo
Se queda desnuda ante la mirada
A veces la vida es solo una esperanza
Una decisión mal hecha y fanfarrona
A veces, las menos, no sabemos lo que es la vida,
Es entonces cuando hay que matarse para saberlo
V.
Se entiende, se dice, que hay poetas y genios rondando por el mundo
Como una sarta de chiflados encuerados que de tanto pensar se han deschavetado
Pienso, pienso, pienso para morir tanto y renacer y para decir que he de encontrarme con algún poeta, con algún genio perdido que se ha olvidado de una dirección, la de su casa tal vez. Pienso, pineso, pinso tanto, tanto, tanto, tonto. Se dice, es extiende, se presupone, que dícese que hay mártires y desquiciados por el mundo, que de tanto pensar, locos han de quedar, pobres enfermos, pobres locos, pobres hermanos míos.
VI.
El técnico me dice su máquina es sumamente obsoleta luego entonces hay máquinas más obsoletas que otras. ¡Brillante, genial! ahora te entiendo humano, te entiendo humano humanidad.
Haz una amalgama de recuerdos todos,
Sean tontos, insulsos, dolorosos o bellos,
Infúndeles una pizca de conciencia y mátalos.
II.
Desnúdate de cada amanecer,
Cierra los ojos una vez y muerte un rato
Deja a un lado el conocimiento y el saber
Regrésale los años que guardas en la memoria al olvido
Empieza nuevamente a vivir, a revivir
Y sabrás, entonces, lo que es la vida
III.
No hay tanto tiempo, no hay, no hay tanta vida
Vida inconcebible, innata, imperecedera
Vida muerta y viva y vida toda
Vida que nos haces, nos creas perfectos, sin vicios, sin desgana, sin palabras
Vida que nos sueltas inquietos y locos y entusiastas
Vida que nos dejas, al final y después de todo, perfectos.
IV.
A veces la vida es un esfuerzo enorme,
Una caricia implícita, una palabra
A veces la vida es una sospecha
Una aberración o un sueño
A veces la vida se quita con desgana el abrigo
Se queda desnuda ante la mirada
A veces la vida es solo una esperanza
Una decisión mal hecha y fanfarrona
A veces, las menos, no sabemos lo que es la vida,
Es entonces cuando hay que matarse para saberlo
V.
Se entiende, se dice, que hay poetas y genios rondando por el mundo
Como una sarta de chiflados encuerados que de tanto pensar se han deschavetado
Pienso, pienso, pienso para morir tanto y renacer y para decir que he de encontrarme con algún poeta, con algún genio perdido que se ha olvidado de una dirección, la de su casa tal vez. Pienso, pineso, pinso tanto, tanto, tanto, tonto. Se dice, es extiende, se presupone, que dícese que hay mártires y desquiciados por el mundo, que de tanto pensar, locos han de quedar, pobres enfermos, pobres locos, pobres hermanos míos.
VI.
El técnico me dice su máquina es sumamente obsoleta luego entonces hay máquinas más obsoletas que otras. ¡Brillante, genial! ahora te entiendo humano, te entiendo humano humanidad.