Somos vasos del momento,
donde el tiempo cobra vida,
se dibuja el pensamiento
y la acción queda encendida.
No somos lo que ha pasado,
ni el rumor del porvenir,
somos campo despertado
para ver, sentir, y abrir.
En nosotros se dibujan
las esencias del camino,
y en los silencios empujan
Sus colores y el destino.
Recipientes de emociones,
de las luces y los velos,
nacen miles de expresiones
bajo el pulso de los cielos.
donde el tiempo cobra vida,
se dibuja el pensamiento
y la acción queda encendida.
No somos lo que ha pasado,
ni el rumor del porvenir,
somos campo despertado
para ver, sentir, y abrir.
En nosotros se dibujan
las esencias del camino,
y en los silencios empujan
Sus colores y el destino.
Recipientes de emociones,
de las luces y los velos,
nacen miles de expresiones
bajo el pulso de los cielos.