Homar Letargo
Poeta recién llegado
"cuando el amor duele
el dolor deja de doler"
I
Mi nombre se vuelve solo palabras
Omar, amor, Roma, mora, ramo,
Es la única señal que puedo enviarte
Para nuestro encuentro depositado dentro del reloj de arena
Que se ha llenado de lágrimas e historia
De mitos legendarios de hombres verdaderos
Y damas coronadas con violetas
Porque ese fue tu nombre
"violeta"
Ese es tu nombre
Lo bendigo enfrente del mas áspero demonio
Aunque pierda la memoria y todo lo que soy
Tu nombre no lo olvidare
Aunque pasen desfilando por mi carrazón todos los años
Lo más hermoso callo al fondo de los ríos
Después de tu partida
Miro correr a la gente, desesperada
Sabiendo que ya no hay nada por venir
Yo solo quiero tomar tu mano
Y si quiere caer el mundo que lo haga
Pero yo quiero morir entre tus brazos
Hablándote del amor que se escondió dentro de mi alma.
Sigo esperándote y te esperare
Hasta que la nada deje de existir
Y no moriré hasta irnos juntos
a donde quiera que vallamos
Poniéndonos las mismas alas
O caminando con los mismos pies.
Guardo la tristeza en el cajón de la memoria.
Desvelo los sueños y tú a mi lado.
No se pasara a escribir en el futuro
Ni se retrasaran los relojes del otoño.
Mientras los renglones se vacían
Miro fijamente el retrato donde sonríes tiernamente
Eso causa terremotos de cielo, cielo, cielo
Infinito lunar que hace que estallen los volcanes de mi pena
Larga como el adiós y el vuelve pronto del amor
He descubierto los pantanos que se enjoyan en mis ojos
Como enigmas de un destierro
Desdichado de la salud y la belleza.
IV
Tienes que sucumbir así y no reprocho nada
Ni las injusticias ni la paz que se han robado.
Me derriban los días mientras yo desmantelo madrugadas
Tomando los venenos de la muerte que se enfrían
Antes de que el sol vuelva a mostrar su cara
De ángel merodeador que quema las heridas
Y sepulta las hogueras.
No se esconden los alientos otoñales
Ni la dramaturgia de mis ojos.
Las amalgamas de carne con polvo de la luna tienden
A mostrarme el dorso incompleto de la media tarde
que rompe las Señales que me envías antes y después de cada
Canción que se escucha más arriba de las cumbres.
V
No tengo miedo de correr
O de caminar lentamente
Resucitas cada vez que yo te llamo
Cada vez que yo te necesito.
Mi nombre se vuelve solo palabras
Omar, amor, Roma, mora, ramo,
Es la única señal que puedo enviarte
Para nuestro encuentro depositado dentro del reloj de arena
Que se ha llenado de lágrimas e historia
De mitos legendarios de hombres verdaderos
Y damas coronadas con violetas
Porque ese fue tu nombre
"violeta"
Ese es tu nombre
Lo bendigo enfrente del mas áspero demonio
Aunque pierda la memoria y todo lo que soy
Tu nombre no lo olvidare
Aunque pasen desfilando por mi carrazón todos los años
Lo más hermoso callo al fondo de los ríos
Después de tu partida
Miro correr a la gente, desesperada
Sabiendo que ya no hay nada por venir
Yo solo quiero tomar tu mano
Y si quiere caer el mundo que lo haga
Pero yo quiero morir entre tus brazos
Hablándote del amor que se escondió dentro de mi alma.
Sigo esperándote y te esperare
Hasta que la nada deje de existir
Y no moriré hasta irnos juntos
a donde quiera que vallamos
Poniéndonos las mismas alas
O caminando con los mismos pies.
Guardo la tristeza en el cajón de la memoria.
Desvelo los sueños y tú a mi lado.
No se pasara a escribir en el futuro
Ni se retrasaran los relojes del otoño.
Mientras los renglones se vacían
Miro fijamente el retrato donde sonríes tiernamente
Eso causa terremotos de cielo, cielo, cielo
Infinito lunar que hace que estallen los volcanes de mi pena
Larga como el adiós y el vuelve pronto del amor
He descubierto los pantanos que se enjoyan en mis ojos
Como enigmas de un destierro
Desdichado de la salud y la belleza.
IV
Tienes que sucumbir así y no reprocho nada
Ni las injusticias ni la paz que se han robado.
Me derriban los días mientras yo desmantelo madrugadas
Tomando los venenos de la muerte que se enfrían
Antes de que el sol vuelva a mostrar su cara
De ángel merodeador que quema las heridas
Y sepulta las hogueras.
No se esconden los alientos otoñales
Ni la dramaturgia de mis ojos.
Las amalgamas de carne con polvo de la luna tienden
A mostrarme el dorso incompleto de la media tarde
que rompe las Señales que me envías antes y después de cada
Canción que se escucha más arriba de las cumbres.
V
No tengo miedo de correr
O de caminar lentamente
Resucitas cada vez que yo te llamo
Cada vez que yo te necesito.