Recordando a una gran mascota.
Sus ojos quedaron muy atentos ante mi rostro bañado en lágrimas, al pronunciar su nombre tuve la sensación de observar una sonrisa que de su dulce rostro blanco se asomaba, con ladridos me curaba la enfermedad del alma, sus dos lumbreras de color café pronunciaban; no estés triste.
Sus ojos quedaron muy atentos ante mi rostro bañado en lágrimas, al pronunciar su nombre tuve la sensación de observar una sonrisa que de su dulce rostro blanco se asomaba, con ladridos me curaba la enfermedad del alma, sus dos lumbreras de color café pronunciaban; no estés triste.