LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
Suavemente aún recuerdo el trazo de un perfil en sombras, ocupado entre el negro de la escena. Reflejo constante, faro de permanencia que me permite tener su presencia. Delicadeza superior para recoger ese rostro y recrear vida. Es el eje de la magia de la imaginación deseada por el ser.
RECREACION DE UN ROSTRO
Ese rostro que trazo tiene sesgos y atributos de mujer.
¡Vivo en él!
Aquel rostro habita en la ola de los velos,
que puerto perdido entre sus conchas,
cuando lo empuja la marea,
recoge a mi playa.
El rostro, aquel rostro que dibujé entre la arena.
¡Habito en él!
Él me hace aparecer, ser su faro iluminado
que acoge mi exaltada y dulce sangre
desde los mares de las navegaciones delíricas.
Hermosa ruta de paisajes,
recorrer tus playas calmadas
el camino, tú, mujer
que posas la mano en este navegante
amante de las nostalgias estrelladas.
Convierte mi nave angosta en alas de vientos,
y mis sueños vístelos de orientaciones excelsas,
anclaré en tus labios
para no olvidar el puerto,
Placer supremo,
llego a ti invitado como a un espejo
centinela de costas y distancias.
¡Me llamas!
¿Te llego?
Te invito a que escuches los ecos de las caracolas,
están y se oyen cuando el amanecer es hierba ebria
y las briosas luces se convierte en incienso plegado
por unas brisas que como ramas nos invaden.
Reposaremos, te inclinaras,
seremos elegía de flores de té
mientras el tiempo se aleja
entre las miradas de ojos que,
como antiguas cúpulas,
se unen en invitaciones sosegadas.
* * * * * * *
luzyabsenta
RECREACION DE UN ROSTRO
Ese rostro que trazo tiene sesgos y atributos de mujer.
¡Vivo en él!
Aquel rostro habita en la ola de los velos,
que puerto perdido entre sus conchas,
cuando lo empuja la marea,
recoge a mi playa.
El rostro, aquel rostro que dibujé entre la arena.
¡Habito en él!
Él me hace aparecer, ser su faro iluminado
que acoge mi exaltada y dulce sangre
desde los mares de las navegaciones delíricas.
Hermosa ruta de paisajes,
recorrer tus playas calmadas
el camino, tú, mujer
que posas la mano en este navegante
amante de las nostalgias estrelladas.
Convierte mi nave angosta en alas de vientos,
y mis sueños vístelos de orientaciones excelsas,
anclaré en tus labios
para no olvidar el puerto,
Placer supremo,
llego a ti invitado como a un espejo
centinela de costas y distancias.
¡Me llamas!
¿Te llego?
Te invito a que escuches los ecos de las caracolas,
están y se oyen cuando el amanecer es hierba ebria
y las briosas luces se convierte en incienso plegado
por unas brisas que como ramas nos invaden.
Reposaremos, te inclinaras,
seremos elegía de flores de té
mientras el tiempo se aleja
entre las miradas de ojos que,
como antiguas cúpulas,
se unen en invitaciones sosegadas.
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luzyabsenta
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