
Este romance está inspirado en una frase anónima
(está en un cuadro de mi madre, no conozco su autor):
“Recuerda que soy tu amigo
por decir lo que es verdad,
porque allí yo voy a estar”.
Recuerda que soy tu amiga
Recuerda que soy tu amiga
en las buenas y en las malas,
en el día o en la noche,
por las tardes y mañanas.
Haga frío, haga calor,
cuando a ti te de la gana,
siempre estoy para brindarte
lo mejor, lo que te agrada.
Quiero tener mil amigos
para compartir la pena,
la alegría, la esperanza.
Recuerda, sólo recuerda
me importa más que la plata,
pues nuestra amistad lo vale
y ella es una perla sacra.
No se compra ni se vende,
nace cual río, sin mancha
debe existir en la gente,
protegida y resguardada.
Recuerda que estoy atenta
para lo que te haga falta,
un te quiero, una mirada.
Recuerda que soy tu amiga
si estás solo y paz no hallas,
que llevo dentro del alma.
Deseo que tú me quieras
como se quiere a una hermana,
estaré siempre presente
ofreciéndote mi espalda
si te ronda la injusticia
y esa carga es muy pesada,
para eso están los amigos,
sobrellevando nostalgias.
Recuerda que soy tu amiga,
nunca olvides mis palabras.
Fabiana Piceda