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Recuerdo que recordaba...

Carrizo Pacheco

Moderador Global.Corrector.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Moderador Global
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Corrector/a
Director de concursos
Equipo Revista "Eco y latido"
Recuerdo que recordaba...

Recuerdo que recordaba
el nombre que hoy no recuerdo,
pasando la vida pierdo
girones de la memoria.
¿Qué cosa no es transitoria?;
veloz escapa lo lerdo...

Ayer caminaba leguas
en todas las estaciones,
hoy ando sin intenciones
de hacer tan extensos trechos
y cargo con los pertrechos
de odiosas limitaciones.

Ser viejo no es penitencia,
tampoco un merecimiento.
No piensen que yo les miento;
¡ser viejo no es un castigo!,
las cosas que bien les digo
relucen su fundamento.

Mirando mi cara veo
que bajo mi piel marchita
perdura la fiel llamita
del alma jovial y eterna;
mi chispa, que nunca inverna,
¡si muero me resucita!

Ariel Carrizo Pacheco
 
Última edición:
Recuerdo que recordaba...

Recuerdo que recordaba
el nombre que hoy no recuerdo,
pasando la vida pierdo
girones de la memoria.
¿Qué cosa no es transitoria?;
veloz escapa lo lerdo...

Ayer caminaba leguas
en todas las estaciones,
hoy ando sin intenciones
de hacer tan extensos trechos
y cargo con los pertrechos
de odiosas limitaciones.

Ser viejo no es penitencia,
tampoco un merecimiento.
No piensen que yo les miento;
¡ser viejo no es un castigo!,
las cosas que bien les digo
relucen su fundamento.

Mirando mi cara veo
que bajo mi piel marchita
perdura la fiel llamita
del alma jovial y eterna;
mi chispa, que nunca inverna,
¡si muero me resucita!

Ariel Carrizo Pacheco

Estimado Carrizo, la piel es sólo fachada lo que importa es como estén lo cimientos por dentro. Mientras estos estén perfectos poco importa la piel marchita.
Todo el poema es belleza pero quisiera destacar el juego de palabras con lo que empiezas
Recuerdo que recordaba
el nombre que hoy no recuerdo,


Soberbio Carrizo!!
Cordial saludo.
 
¡Qué buenos estos sextetos, Ariel!, tal como nos tienes acostumbrados nos transmites en ellos pensamientos de lo más sentenciosos. Es cierto que ser viejo (o hacerse viejo) no es una penitencia ni un merecimiento, pero si es una especie irremediable fatalidad inherente a la vida para aquellos que consigan superar el paso de los años; lo mejor es llevarla con buena salud... y con paciencia cuando veamos que ya las facultades nos comienzan a fallar.

Me han gustado mucho estos versos, amigo.

Un abrazo.

Recuerdo que recordaba...

Recuerdo que recordaba
el nombre que hoy no recuerdo,
pasando la vida pierdo
girones de la memoria.
¿Qué cosa no es transitoria?;
veloz escapa lo lerdo...

Ayer caminaba leguas
en todas las estaciones,
hoy ando sin intenciones
de hacer tan extensos trechos
y cargo con los pertrechos
de odiosas limitaciones.

Ser viejo no es penitencia,
tampoco un merecimiento.
No piensen que yo les miento;
¡ser viejo no es un castigo!,
las cosas que bien les digo
relucen su fundamento.

Mirando mi cara veo
que bajo mi piel marchita
perdura la fiel llamita
del alma jovial y eterna;
mi chispa, que nunca inverna,
¡si muero me resucita!

Ariel Carrizo Pacheco
 
Última edición:
Recuerdo que recordaba...

Recuerdo que recordaba
el nombre que hoy no recuerdo,
pasando la vida pierdo
girones de la memoria.
¿Qué cosa no es transitoria?;
veloz escapa lo lerdo...

Ayer caminaba leguas
en todas las estaciones,
hoy ando sin intenciones
de hacer tan extensos trechos
y cargo con los pertrechos
de odiosas limitaciones.

Ser viejo no es penitencia,
tampoco un merecimiento.
No piensen que yo les miento;
¡ser viejo no es un castigo!,
las cosas que bien les digo
relucen su fundamento.

Mirando mi cara veo
que bajo mi piel marchita
perdura la fiel llamita
del alma jovial y eterna;
mi chispa, que nunca inverna,
¡si muero me resucita!

Ariel Carrizo Pacheco


Magnífico, Ariel, me encantan estas quintillas que dicen, con arte, verdades ineludibles con respecto al paso de los años. Me ha gustado especialmente esta estrofa:

Ser viejo no es penitencia,
tampoco un merecimiento.
No piensen que yo les miento;
¡ser viejo no es un castigo!,
las cosas que bien les digo
relucen su fundamento.

Un placer leerte.
Un abrazo.
Isabel


 
Última edición:
Recuerdo que recordaba...

Recuerdo que recordaba
el nombre que hoy no recuerdo,
pasando la vida pierdo
girones de la memoria.
¿Qué cosa no es transitoria?;
veloz escapa lo lerdo...

Ayer caminaba leguas
en todas las estaciones,
hoy ando sin intenciones
de hacer tan extensos trechos
y cargo con los pertrechos
de odiosas limitaciones.

Ser viejo no es penitencia,
tampoco un merecimiento.
No piensen que yo les miento;
¡ser viejo no es un castigo!,
las cosas que bien les digo
relucen su fundamento.

Mirando mi cara veo
que bajo mi piel marchita
perdura la fiel llamita
del alma jovial y eterna;
mi chispa, que nunca inverna,
¡si muero me resucita!

Ariel Carrizo Pacheco
Un buen ejercicio, recordar que alguna vez lo hicimos....
Y la piel es sólo eso, una cubierta y debajo de ella muy celosamente la verdadera esencia del ser.
Y no hace falta morir para sacar esa llamita que arde perennemente en nuestro interior.
Grato placer recorrer tus versos Ariel!
Saludos hasta tu espacio de letras
Camelia
 
Última edición:
Recuerdo que recordaba...

Recuerdo que recordaba
el nombre que hoy no recuerdo,
pasando la vida pierdo
girones de la memoria.
¿Qué cosa no es transitoria?;
veloz escapa lo lerdo...

Ayer caminaba leguas
en todas las estaciones,
hoy ando sin intenciones
de hacer tan extensos trechos
y cargo con los pertrechos
de odiosas limitaciones.

Ser viejo no es penitencia,
tampoco un merecimiento.
No piensen que yo les miento;
¡ser viejo no es un castigo!,
las cosas que bien les digo
relucen su fundamento.

Mirando mi cara veo
que bajo mi piel marchita
perdura la fiel llamita
del alma jovial y eterna;
mi chispa, que nunca inverna,
¡si muero me resucita!

Ariel Carrizo Pacheco
¡Genial! ¡Me encantó! Gracias por el excelente mensaje y la poética. Abrabesos Ariel.
 
Estimado Carrizo, la piel es sólo fachada lo que importa es como estén lo cimientos por dentro. Mientras estos estén perfectos poco importa la piel marchita.
Todo el poema es belleza pero quisiera destacar el juego de palabras con lo que empiezas
Recuerdo que recordaba
el nombre que hoy no recuerdo,


Soberbio Carrizo!!
Cordial saludo.

Muchísimas gracias por esta huella tan plena de sensible irradiación generosa, estimado compañero y Poeta. Me alegra que te haya parecido bien el comienzo y el desarrollo del tema. ¡Recibe mi fraternal abrazo, hasta pronto Luis!
 
Recuerdo que recordaba...

Recuerdo que recordaba
el nombre que hoy no recuerdo,
pasando la vida pierdo
girones de la memoria.
¿Qué cosa no es transitoria?;
veloz escapa lo lerdo...

Ayer caminaba leguas
en todas las estaciones,
hoy ando sin intenciones
de hacer tan extensos trechos
y cargo con los pertrechos
de odiosas limitaciones.

Ser viejo no es penitencia,
tampoco un merecimiento.
No piensen que yo les miento;
¡ser viejo no es un castigo!,
las cosas que bien les digo
relucen su fundamento.

Mirando mi cara veo
que bajo mi piel marchita
perdura la fiel llamita
del alma jovial y eterna;
mi chispa, que nunca inverna,
¡si muero me resucita!

Ariel Carrizo Pacheco
Olé Ariel!!!

Que talento para estas líricas castellanas, un gran aporte a la poesía, pero es bueno a veces tener mala memoria, saludos como siempre, grato leerte
 
¡Qué buenas estas quintillas, Ariel!, tal como nos tienes acostumbrados nos transmites en ellas pensamientos de lo más sentenciosos. Es cierto que ser viejo (o hacerse viejo) no es una penitencia ni un merecimiento, pero si es una especie irremediable fatalidad inherente a la vida para aquellos que consigan superar el paso de los años; lo mejor es llevarla con buena salud... y con paciencia cuando veamos que ya las facultades nos comienzan a fallar.

Me han gustado mucho estos versos, amigo.

Un abrazo.

Gracias por tu paso siempre lleno de juiciosos conceptos, querido Juan Ramón. ¡Un afectuoso abrazo y mi indeclinable recuerdo!
 
Magnífico, Ariel, me encantan estas quintillas que dicen, con arte, verdades ineludibles con respecto al paso de los años. Me ha gustado especialmente esta estrofa:

Ser viejo no es penitencia,
tampoco un merecimiento.
No piensen que yo les miento;
¡ser viejo no es un castigo!,
las cosas que bien les digo
relucen su fundamento.

Un placer leerte.
Un abrazo.
Isabel



Querida Isabel, me alegra recibir la lírica finura de tus palabras, que agradezco de corazón. ¡Un afectuoso saludo!
 
Un buen ejercicio, recordar que alguna vez lo hicimos....
Y la piel es sólo eso, una cubierta y debajo de ella muy celosamente la verdadera esencia del ser.
Y no hace falta morir para sacar esa llamita que arde perennemente en nuestro interior.
Grato placer recorrer tus versos Ariel!
Saludos hasta tu espacio de letras
Camelia

Camy, muchas gracias por volcar tu bella sensibilidad en este comentario para mis pequeños versos. ¡Recibe mi abrazo cálido y mi buen recuerdo!
 
Recuerdo que recordaba...

Recuerdo que recordaba
el nombre que hoy no recuerdo,
pasando la vida pierdo
girones de la memoria.
¿Qué cosa no es transitoria?;
veloz escapa lo lerdo...

Ayer caminaba leguas
en todas las estaciones,
hoy ando sin intenciones
de hacer tan extensos trechos
y cargo con los pertrechos
de odiosas limitaciones.

Ser viejo no es penitencia,
tampoco un merecimiento.
No piensen que yo les miento;
¡ser viejo no es un castigo!,
las cosas que bien les digo
relucen su fundamento.

Mirando mi cara veo
que bajo mi piel marchita
perdura la fiel llamita
del alma jovial y eterna;
mi chispa, que nunca inverna,
¡si muero me resucita!

Ariel Carrizo Pacheco

¡Hola, Ariel! Me ha gustado mucho este poema, compañero. Qué gran verdad la que cuentas; esa de que bajo la piel marchita —¡cuántas veces!— habita un alma jovial y eterna.
¡Bravo, poeta!
 
Última edición:
¡Genial! ¡Me encantó! Gracias por el excelente mensaje y la poética. Abrabesos Ariel.

Es una alegría recibir tu visita y tu afectuoso mensaje, querida Ropitella. ¡Besos y abrazos también para vos!
 
Olé Ariel!!!

Que talento para estas líricas castellanas, un gran aporte a la poesía, pero es bueno a veces tener mala memoria, saludos como siempre, grato leerte

Perfumadas de encanto, tus palabras se asientan en mi emoción. ¡Un GRACIAS enorme y un saludo repleto de alegría, querida MARIANNE!
 

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