Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

De aquellos tiempos nada recuerdo salvo amarte
acaso en demasía, sin medida,
en un impás eterno que ató mi voz dormida
al triunfo que por fin quedó en descarte.
Jamás pensé ponerle a la espera punto aparte
ni siendo pie de página escondida
el alma que, danzando al margen de tu vida,
hacía de tu sombra su baluarte.
Detrás de cada instante que robaba
pagué con almanaques de amargo desencuentro
la pena a tanta traba
clavada tan adentro...
Mas hoy tocó el ayer los hierros de la aldaba
volviendo a ser tu pulso mi epicentro.