Recuerdos de Bohemia

licprof

Poeta fiel al portal
POEMA MILONGA NUMERO 8

Te invito a que dejes de usar ese peyorativo mote, me
dijo Adolfo: me encantò su frase pero tambièn me seducìa
jugar al antiheroe, el mito del fracaso, escritor
fracasado, Arlt mediante.

Estaba totalmente decidido a denunciar
arbitrariedades, encubrimientos, impunidades varias,
pero sabìa que eso no llevarìa a nada:
todo relato se dirige hacia el pasado
pero tambièn pronostica.

Y perfectamente sabìa por experiencia propia
que toda denuncia, incluso anònima, produce
represalias determinadas: focalizan en el denunciante y
presunta vìctima: cadenas de

encubrimientos, complicidades varias, y no obstante,
deseaba con todo mi ser denunciar a los impunes,
a los hijos de puta (no de otra forma cabe llamarlos)
a los efectos o al solo objeto
de estar tranqui o tranca
con mi conciencia.

Lo fantasmàtico me podìa, especialmente
los fines de semana o durante
las vacaciones de invierno o verano: como ahora mismo: hace
un calor intolerablemente insoportable: redundancia y desviaciòn
segùn Cohen
hacen fundamentalmente a la
experiencia, la aventura poètica.

Sì, lo fantasmàtico o como diablos se llame, me
podìa molto, los fines de semana, o durante las vacaciones
como ahora mismo en que procuro deletrear este confuso
este endiablado poema sin poesìa alguna.

Todas las vacaciones habìa estado elucubrando
esa pavada total que, ademàs, obviamente, no conduce a
ninguna parte, absolutamente.

Pero no podìa pensar en otra cosa, excepto, imàgenes del pasado
o en el Microcentro profundo: estafas varias, pistas de baile repletas,
llenas de parejas mimosas y, en la barra, admiradores profundamente coquetos;

copetines varios, mientras contemplamos a las fèminas danzantes
con los ojos cerrados, respirando profundo
al oido del bailarìn de turno: en aquella època,

podìamos franelear a las bellas de lo lindo: nadie nos decìa nada, si
a la hermosa en cuestiòn no le gustaba el asunto, bueno, ella
sutilmente, mediante sutiles chamuyos, te fletaba o sino
hàbilmente establecìa distancia razonable, lo llamaban
bailar abierto, què idiotez, a nosotros nos
gustaba bailar apretados, milonguero que le decìan, aunque màs
bien era
un estilo de confiterìa bailable remanente en los 90
pero que hacìa furor ya en los 2000
como si no existieran
el tango salòn
y el tango nuevo, Gustavo Naveira
mediante,
Fabiàn Salas, mediante.

Yo me quedè en medio del camino, totalmente
rezagado.
 
Última edición:
Tan cercano y tan lejano, tu relato de milongas es de lo más exótico
para mí, a pesar de la hermandad rioplatense ,me cuentas de tu paranoia
continua, que es recurrente en tu poesìa eso no es lo extaño, en realidad
es un sentimiento universal(el mundo siempre está contra nosotros)los
buenos, pero el otro mundo; el de las milongas y piringundines, si me resul_
ta extraño; es como si me hablaras de los danzantes sufíes...o algo por el
estilo, eso es lo que me entusiasma. Tu decir culto y arrabalero, lejano y
tan natural, no te ruborizas con tu jerga porteña, como un suspiro del bajo
bonaerense, no te importa que un catalán o un mexicano se esfuerce en
descifrarte, Eso es lo extraño y lo que me atrae de tu poética. Y vayas si lo logras
a veces. Me gustó mucho, espero me haya explicado ,un abrazo hermano y seguí
así. Yo te banco a muerte.
 

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