Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recuerdos de mi abuela
Todavía me acuerdo
de cosas de la abuela,
y hurgando recordarlas
se me van cabalgando
entre olvido y llovizna,
las pocas que aún alcanzo
las ato a mi cuaderno,
como, cuando de castigo
antes de ir a la escuela
me hizo estar en misa,
todo por la blasfemia
de hablar de otros planetas.
Respiro muy profundo,
para capturar instantes
y exhaló a bocanadas
colibríes esmeraldas
y mariposas azules
libando de las zinias
y de las vincas blancas
el néctar del jardín
que tenía la abuela.
Recuerdo,
cuando murió la abuela,
era un día,
un día como todos
pero un día paralítico,
un día en que, de tarde,
el aire de la muerte
quemaba sus inciensos,
y hacia rodar las hojas
del viento en el ocaso,
poniendo en los dinteles,
entre severos y tristes
los crespones del duelo.
Era un día,
de los que nadie quiere
que el tiempo le repita,
largo como la espera
herida de soledad.
Un día así,
se me fue la abuela.
Recuerdo mucha gente
la visitó ese día,
aprovechando el rezó
antes del funeral,
con un abrazo al féretro
lograron despedirse
y una que otra vecina
por pesquisar llego.
Ese día,
me faltaron lágrimas
para llorar su muerte,
para sentir su ausencia,
para no verla más;
y no sé porque,
de mí,
despedirse no quiso ...