AnonimamenteYo
Poeta adicto al portal
Recuerdos de mi niñez...
Migas de pan
y un puñado castañas,
una ennegrecida cazuela
alimentada con canciones y llamas
junto a la vieja hoguera.
El crepitar de madera,
de viejos olivos centenarios,
arrancados del pecho de la tierra,
para alimentar nuestros ánimos.
El frío invierno se paseaba afuera,
la nieve caía,
la tierra crujía,
yo dormía acurrucado
a las faldas de la candela.
La tarde se apagaba
los campos dormían,
el calor se escondía
tras las hojas de un cuento cerrado.
El viento helaba las casas,
el humo se alzaba al cielo,
tímidas eran las brasas
despiertos mis sueños
bajo su dulce consuelo.
Migas de pan
y un puñado castañas,
una ennegrecida cazuela
alimentada con canciones y llamas
junto a la vieja hoguera.
El crepitar de madera,
de viejos olivos centenarios,
arrancados del pecho de la tierra,
para alimentar nuestros ánimos.
El frío invierno se paseaba afuera,
la nieve caía,
la tierra crujía,
yo dormía acurrucado
a las faldas de la candela.
La tarde se apagaba
los campos dormían,
el calor se escondía
tras las hojas de un cuento cerrado.
El viento helaba las casas,
el humo se alzaba al cielo,
tímidas eran las brasas
despiertos mis sueños
bajo su dulce consuelo.