Hay un dejo atemporal en los anhelos,
que el olvido nunca borra;
de cosillas, que cosquillean en las sombrasy sonrien en la soledad.
Pero entre todas ellas, es ese portal mullido
que envilece mi tibio corazon,
y entona libertad a tu rostro; el que conservala dulzura, en la palabra que me callo.
de tu carne, pues sigiloso, me recreo
en la niñez de tu pudor, que se despliega sin usura
La muerte me desea en el camino prietode tu carne, pues sigiloso, me recreo
en los intersticios hambrientos de mi patria;
donde me refugio, reflexivo y dispuesto
contra la voz de los peligros. Ansiando escapardonde me refugio, reflexivo y dispuesto
a los albores perennes de tu vida...
que siempre tendras, lo que tuviste
Y sin embargo, solo puedo prometerte:que siempre tendras, lo que tuviste
en aquel cafe.