Recuerdos de un crepusculo vespertino I

en mil respiros

Poeta recién llegado
Calurosas manchas
en una manta que se luce sobre nosotros.

Tonos azules, verdes, rojos e incluso morados
que al no albergar nada artificial
conservan lo mas puro y natural.

Abajo conviviendo, riendo y sufriendo
con nosotros yacen estos hombres sin movimiento
cuyo organismo no es mas que madera, cuya voluntad
nos da espacio en su deriva.

Y sin olvidarlo, entrelazando el camino tomado por los arboles
para llegar al cielo, se encuentra este....
el gigante espejo, en el cual se refleja
el verde abrazo del anochecer

y el rojo agitar de los arboles
en un soplo vespertino de los vientos.

Oscurece entonces esta manta de cielo.
Pero no nos deja solitarios,
se encarga de dejarnos ampolletas que alumbren
el sendero oscuro que dejó
y ese singular rostr, que apesar de pasar por alto
todos los días sigue brindándonos su compañía.
Y ese viento, ese viento que estremece
mis huesos pero a la vez me abraza y
me envuelve en su helado calor.
Para precio tener, esto no tiene,
pues lo libre e incomparable es mas que cualquier cosa,
es lo que es.

 
Calurosas manchas
en una manta que se luce sobre nosotros.

Tonos azules, verdes, rojos e incluso morados
que al no albergar nada artificial
conservan lo mas puro y natural.

Abajo conviviendo, riendo y sufriendo
con nosotros yacen estos hombres sin movimiento
cuyo organismo no es mas que madera, cuya voluntad
nos da espacio en su deriva.

Y sin olvidarlo, entrelazando el camino tomado por los arboles
para llegar al cielo, se encuentra este....
el gigante espejo, en el cual se refleja
el verde abrazo del anochecer

y el rojo agitar de los arboles
en un soplo vespertino de los vientos.

Oscurece entonces esta manta de cielo.
Pero no nos deja solitarios,
se encarga de dejarnos ampolletas que alumbren
el sendero oscuro que dejó
y ese singular rostr, que apesar de pasar por alto
todos los días sigue brindándonos su compañía.
Y ese viento, ese viento que estremece
mis huesos pero a la vez me abraza y
me envuelve en su helado calor.
Para precio tener, esto no tiene,
pues lo libre e incomparable es mas que cualquier cosa,
es lo que es.


El poema es una preciosidad , aunque yo no se leer bien ni entiendo algunas palabras pues me ha gustado , creo que canta al universo ... bueno eso me pareció a mi .

Gracias por regalarlo , es un detalle de tus respiros que se nos mezcla en el mismo aire .

Un abrazo y un cariño de este curioso bicho que aún sin ser poeta ni nada de letras se ha colado por aquí .

Jon
 

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