dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Yo tuve una maestra de un solo ojo
con un marido guapo aunque era cojo,
un hijo repugnante siempre hablaba
de que en su casa nada les faltaba,
pescados, carnes tiernas, dulces varios
y por mi casa todo eran calvarios.
La fortuna giró su rueda, suerte
que a su vida llevó la triste muerte.
Murió el progenitor la pierna enferma
quedándose la madre sin esperma.
Enloqueció la pobre triste y viuda
en medio de la vida cruel y cruda.
Al manicomio fue con la camisa
mientras yo me partía de la risa.
El niño fue a parar con unas tías
de parcos sentimientos y almas frías.
Hoy es ejecutivo de cartera
con la cara más blanca que la cera.
No es feliz, se lo noto en la mirada,
ambición y riqueza, apenas nada.
Eladio Parreño Elías
15-Noviembre-2012