Ilust.: Marc Chagall.- "Ventana al atardecer". 1.950
RECUERDOS DEL PRESENTE
La luna, obesa y blanca,
reina del cielo otoñal,
marchaba la primera.
Tras ella una cohorte de brillos
barrían la cúpula negra.
Yo, arrobado, acariciaba tu piel
suave y pálida.
Sabía que en algún lugar lejano
la brisa mecería los trigales nuevos.
Sabía que fuegos antiguos
calentarían las manos rugosas de mis padres.
Sabía... sabía...
Sabía... recordaba, una vieja cama
y unas raídas mantas.
Veía, a través de un techo roto
esa luna obesa y blanca.
Y a tí, que no estabas todavía.
Aquellas manos mías,
esas que ahora te acarician bajo las sábanas limpias,
bajo la luna blanca de la noche de un verano,
acariciaban entonces los trigos nuevos
y soñaban...
Aquellas manos mías, estas manos,
ya soñaban con la curva canónica de tu vientre,
con la suave besana de tu cuerpo
que esperaba con fruición el beso de mi arado.
Las manos rugosas de mis padres
también amaban.
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