Sevilla fría me apenas.
Tengo un sueño
con azahar en mi corazón,
y limoneros y jazmines en mi terraza.
Aun los pies andan ligeros
por la Sierpes,
y El Salvador me abriga el alma,
me besa apasionada
su placíta interior.
Pero mi casa deshace helada
mi corazón.
El sol golpea las ventanas,
los muros blancos y gruesos
aprisionan el ritmo de mi pecho,
y hace llorar a mis recuerdos.
Dejo pasear mi necesidad
por el jardín de los alhelíes,
se colmó mi vida con las simientes
que traslade en mi cuerpo,
se hicieron árboles sólidos,
me hice fuerte
para poder tambalearme en mis sufrimientos,
y la tristeza desapareció.
Hoy lloro
a la inmaculada luz de la cal,
a la fuerza del sol,
a los cantos tristes de los campanilleros
para poder mirar de nuevo al Sur
sin el dolor del duelo en los brazos,
y la fecundidad de sus semillas
en mi corazón sereno.
Tengo un sueño
con azahar en mi corazón,
y limoneros y jazmines en mi terraza.
Aun los pies andan ligeros
por la Sierpes,
y El Salvador me abriga el alma,
me besa apasionada
su placíta interior.
Pero mi casa deshace helada
mi corazón.
El sol golpea las ventanas,
los muros blancos y gruesos
aprisionan el ritmo de mi pecho,
y hace llorar a mis recuerdos.
Dejo pasear mi necesidad
por el jardín de los alhelíes,
se colmó mi vida con las simientes
que traslade en mi cuerpo,
se hicieron árboles sólidos,
me hice fuerte
para poder tambalearme en mis sufrimientos,
y la tristeza desapareció.
Hoy lloro
a la inmaculada luz de la cal,
a la fuerza del sol,
a los cantos tristes de los campanilleros
para poder mirar de nuevo al Sur
sin el dolor del duelo en los brazos,
y la fecundidad de sus semillas
en mi corazón sereno.