María Julieta Salusso
Poeta recién llegado
La blanca luna se asomaba en mi ventana,
mil palabras resbalaban de la cama,
y un puñado de caricias liberadas
se agolpaban a la vera de un mañana.
La brisa se filtraba en tus cabellos
haciendo el eco de suspiros y deseos,
tejiendo historias a la orilla de tu cuerpo
por los cálidos recuerdos de aquel tiempo.
me sumergí en tu aliento,
me estremeció el sabor,
cuando tus dulces besos
embriagaron la pasión.
Mi mano lentamente avanzaba
por el suave relieve de tu espalda
mientras tus labios dejaban huellas
por mis senderos, por mis laderas.
Tu aroma fresco se ancló en mi piel,
tu ardiente boca sació mi sed,
poco a poco se encendió el amor
en la fiel penumbra de mi habitación.
Me sumergí en tu aliento,
me estremeció el sabor,
cuando tus dulces besos
embriagaron la pasión.
MarÍa Julieta Salusso
mil palabras resbalaban de la cama,
y un puñado de caricias liberadas
se agolpaban a la vera de un mañana.
La brisa se filtraba en tus cabellos
haciendo el eco de suspiros y deseos,
tejiendo historias a la orilla de tu cuerpo
por los cálidos recuerdos de aquel tiempo.
me sumergí en tu aliento,
me estremeció el sabor,
cuando tus dulces besos
embriagaron la pasión.
Mi mano lentamente avanzaba
por el suave relieve de tu espalda
mientras tus labios dejaban huellas
por mis senderos, por mis laderas.
Tu aroma fresco se ancló en mi piel,
tu ardiente boca sació mi sed,
poco a poco se encendió el amor
en la fiel penumbra de mi habitación.
Me sumergí en tu aliento,
me estremeció el sabor,
cuando tus dulces besos
embriagaron la pasión.
MarÍa Julieta Salusso