Alfredo Vicente Guzman
Poeta asiduo al portal
El otro día encontré mi voz tendida
en un valle del espacio,
y mi imagen atrapada por un espejo perdido.
Y dudé si era una fotocopia,
y dudé si era un eco cansado.
El otro día encontré mi paso dominical
por un sendero detrás del horizonte.
Dudé si era bizco
o si el mundo tenia un doble.
El otro día encontré mi lengua agitada
hablando sin vocales,
y dudé de mi cordura
y dudé de mi nombre.
El otro día me encontré con mí mismo conversando
sobre el feto de un pensamiento,
y cogí un disgusto,
y ya no me hablo.
El otro día encontré a un porro
fumándose al mundo.
Yo sangraba risa-llantos.
De la risa nació un elefante con cabeza de sapo,
mientras la lágrima encogida se dolía del parto.
El otro día encontré la nada
jugando con un planeta que pasó de largo:
a la sufrida ciudad le dio un sedativo,
al desalojado campo un corazón,
a las personas las llenó de sueños
y al alba un despertador.
En el intermedio del silencio
me acerqué a ella y me tragó.
de "Arbustos"
en un valle del espacio,
y mi imagen atrapada por un espejo perdido.
Y dudé si era una fotocopia,
y dudé si era un eco cansado.
El otro día encontré mi paso dominical
por un sendero detrás del horizonte.
Dudé si era bizco
o si el mundo tenia un doble.
El otro día encontré mi lengua agitada
hablando sin vocales,
y dudé de mi cordura
y dudé de mi nombre.
El otro día me encontré con mí mismo conversando
sobre el feto de un pensamiento,
y cogí un disgusto,
y ya no me hablo.
El otro día encontré a un porro
fumándose al mundo.
Yo sangraba risa-llantos.
De la risa nació un elefante con cabeza de sapo,
mientras la lágrima encogida se dolía del parto.
El otro día encontré la nada
jugando con un planeta que pasó de largo:
a la sufrida ciudad le dio un sedativo,
al desalojado campo un corazón,
a las personas las llenó de sueños
y al alba un despertador.
En el intermedio del silencio
me acerqué a ella y me tragó.
de "Arbustos"
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