QUINSONNAS
Poeta fiel al portal
A las madres
Ayer y justamente enfrente mía
conmigo dialogaste aquí sentada
mirando que en tu rostro aparecía
alguna arruga nueva en tu mirada.
Gozando de tu grata compañía
quizá tal vez te viera algo cansada
hermosa en grado sumo todavía
delante de tu edad avejentada.
Alerta desde entonces me mantengo
en guardia permanente de emociones
sabiendo que madura está tu fruta.
En vano a los segundos los contengo
y andando pese a todo en tus facciones
avanzan implacables por su ruta.
Un niño no resulto ser tampoco
mirándome a un espejo y ver a un hombre
que antaño caminaba de tu mano.
Los dos hemos crecido poco a poco
teniendo cada cuál el mismo nombre
y el pelo por doquier más entrecano.
Y ahora nuevamente aquí seguimos
curtidos por los años sin disfraces
marcados por la vida que tuvimos
con lloros y sonrisas en las faces.
Felices, madre mía, ambos vivimos
colmados de las dichas más veraces
queriendo agradecerte aquellos mimos
que hiciste en el pasado y aún me haces.
Última edición: