*Sabrina*
Una niña gris
La neblina del pasado es espesa y cortante,
todo lo que tengo es un andamio
de células, cal y coyunturas.
*Sabrina*
todo lo que tengo es un andamio
de células, cal y coyunturas.
*Sabrina*
Destruyendo
pirámides de lino,
oficio dadivoso
de un alma flagelada.
Manos
ya huérfanas
de inocencia
abrazan
la ilíada de mi odisea;
Agónicos pasos
reviven secuelas,
momentos
que se diluyen,
arena en los dedos.
Los orificios
se constipan,
abandonan
sueños,
rasguñan
aquel álgido cementerio
de brasas
propagadas,
en ese aire
fusionado
con el denso fuego
de un atardecer enfermizo.
Un efímero lienzo
de trazas ocultas,
una necesidad furtiva
de encontrarse
debajo de cada roca.
Esta noche,
no tendré prisa,
me buscaré
donde no pueda reflejarme.
Laicas verdades
subsisten
en el ceñir de mis párpados,
extraña manera
de susurrar
que me vuelvo
un destello imaginario.
Tristeza omisa,
coagula
en estas
venas amarillentas.
Se van construyendo
redes de agonías,
entonando
en las teclas de los días
el vals del silencio.
Llego a tocar
el gesto suicida,
que evapora ansias.
Empatía sideral,
horas
que
hierven en lágrimas,
No pretendo llorar
Y mi cuerpo
en el fondo de una laguna azul.
Crisálidas volatilizadas,
espejos
sangran la bruma tibia,
mi rostro entre algas.
Nostálgica luna
cubre la imagen;
el aguijón
se profundiza
en la copa vacía de cielo.
Amatista,
si yo pudiera alisarte
con la punta
de mi lengua
serpentina,
el tiempo
le negó clemencia
a nuestro rumbo en espiral.
Remendaría,
aunque ya sea tarde,
con mis cabellos
el telón
de la humanidad.
Quizá
la suplica transcienda
ilusiones grises,
quizá
hasta un
pensamiento apático.
Otro segundo más,
perdida en el escalofrío
de una sonrisa que no dio flor.
Ángulos
sujetados por cadenas
se prolongan
en el azul de mis ojos,
declives
en el piélago,
un océano
de sentimientos náufragos
¡Eran tantos! ¡Son tantos!
Cataclismo de emociones,
el circulo que los arremete
transita entre mis pies
¿Y la médula ?
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