frah
Poeta recién llegado
Están ahí, pendientes de nuestro accionar,
asimilando nuestro actuar como condena celestial.
Prisioneros en un plano,
una ventana a otra mente
a lo inverso de lo sano,
Su realidad es imitar.
Ellos nos odian, nos tienen envidia
de la supuesta libertada a la cual gozamos,
del no tener que someterse
a los movimientos de un extraño.
Reflejos, comparten sus penas con las sombras.
Conocen a medio mundo,
pues medio mundo no los afronta.
Una proyección duplicada es su efecto,
y como una forma de venganza nos reprochan los defectos.
Anticipan el momento,
pues un desfase quiebra el vínculo
de esta caja llamada espejo
que me intriga el pensamiento.
¿Serán ellos los reales,
y nosotros los sometidos?
¿Seremos nosotros los condenados,
mientras ellos están vivos?
asimilando nuestro actuar como condena celestial.
Prisioneros en un plano,
una ventana a otra mente
a lo inverso de lo sano,
Su realidad es imitar.
Ellos nos odian, nos tienen envidia
de la supuesta libertada a la cual gozamos,
del no tener que someterse
a los movimientos de un extraño.
Reflejos, comparten sus penas con las sombras.
Conocen a medio mundo,
pues medio mundo no los afronta.
Una proyección duplicada es su efecto,
y como una forma de venganza nos reprochan los defectos.
Anticipan el momento,
pues un desfase quiebra el vínculo
de esta caja llamada espejo
que me intriga el pensamiento.
¿Serán ellos los reales,
y nosotros los sometidos?
¿Seremos nosotros los condenados,
mientras ellos están vivos?