IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Podríamos mirar al sol,
aún intentando
no ver solo frenética blancura,
podríamos mirar a la noche,
y dejarnos inundar
por su contundente pesadez,
podríamos convencernos
de que un pájaro desea volar,
asimilaremos
que los dolores se rigen por los riesgos,
aceptaremos que vivir
es desear negarnos muertos,
esclavos de la similitud de las penurias,
que son nuestras, que son completas,
trabajadores del mal social,
alimentando a un sistema mórbido,
caen las esperanzas como vómitos,
degradando los suelos
donde todos hemos de morir,
espectadores de finales amargos,
la dulzura efímera del saber la verdad,
efímera,
porque nadie puede retenerla
en su consciencia,
caemos como rocas,
arrastrando todo mal,
arrasando con toda insulsa manera,
de degradar toda inocencia,
caemos como fantasmas,
impactando contra un muro de carne,
que fue nuestro cuerpo,
que ahora es ceniza,
recuerdos clavados con dolor,
experiencias podridas,
entre circunstancias miserables,
deseos desgarrados
desde nuestro corazón,
creemos que seremos estrella,
creemos poder latir sin tiempo,
sentiremos la agonía que nos persigue,
hasta punzar nuestra ingenua voluntad,
muerte celular,
efimeridad fantasmagórica,
muerte térmica,
si todo universo cede a ella,
todo tiempo siempre fue pasado,
somos espectadores
de un mísero y constante
olvido inevitable,
somos cadena de motas alineadas,
a un tenue destello que se desvanece,
en una espiral elucubrada,
somos ganado
para seres condenados a eviscerarnos.
aún intentando
no ver solo frenética blancura,
podríamos mirar a la noche,
y dejarnos inundar
por su contundente pesadez,
podríamos convencernos
de que un pájaro desea volar,
asimilaremos
que los dolores se rigen por los riesgos,
aceptaremos que vivir
es desear negarnos muertos,
esclavos de la similitud de las penurias,
que son nuestras, que son completas,
trabajadores del mal social,
alimentando a un sistema mórbido,
caen las esperanzas como vómitos,
degradando los suelos
donde todos hemos de morir,
espectadores de finales amargos,
la dulzura efímera del saber la verdad,
efímera,
porque nadie puede retenerla
en su consciencia,
caemos como rocas,
arrastrando todo mal,
arrasando con toda insulsa manera,
de degradar toda inocencia,
caemos como fantasmas,
impactando contra un muro de carne,
que fue nuestro cuerpo,
que ahora es ceniza,
recuerdos clavados con dolor,
experiencias podridas,
entre circunstancias miserables,
deseos desgarrados
desde nuestro corazón,
creemos que seremos estrella,
creemos poder latir sin tiempo,
sentiremos la agonía que nos persigue,
hasta punzar nuestra ingenua voluntad,
muerte celular,
efimeridad fantasmagórica,
muerte térmica,
si todo universo cede a ella,
todo tiempo siempre fue pasado,
somos espectadores
de un mísero y constante
olvido inevitable,
somos cadena de motas alineadas,
a un tenue destello que se desvanece,
en una espiral elucubrada,
somos ganado
para seres condenados a eviscerarnos.
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