IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Imploran, demasiados,
por un paraíso
que se nos negó desde el comienzo,
irónica esperanza,
desear el bien,
cuando la única certeza
se aferra a estos infiernos,
en donde nos congelamos ardiendo,
todos hacemos lo que queremos,
aún así
nadie es feliz con lo que hace,
hasta el mar se cree libre
en su incontrolable caos,
todo rígido conocimiento,
cae como cimiento,
como muralla, mota a mota,
se descompone toda estructura,
átomo a átomo,
muerte a muerte,
entre las leyes del silencio,
toda persona es el centro de su mundo,
que las personas no se autoculpen
es
evidencia innegable de su egoísmo,
todo el tiempo
forzamos nuestro equilibrio,
si los demás caen,
nuestras circunstancias
también nos forzarán,
danzamos con nuestro futuro,
envenenándonos con nuestro pasado,
conversamos, rígidos,
con un presente que nos ignora,
le gritaremos al ahora,
para que su eternidad nos devore,
pausaremos al tiempo,
para morir en el recuerdo
de un momento olvidado,
todos buscan su propia contención,
incómodos,
porque sus creencias no los calman,
les quitará la voz,
su propio arrepentimiento,
se esconden del agobio,
se refugian en la mentira,
siembran dolores,
en el pecho de nuevas vidas,
se burlan del herido,
cuando sus cuerpos
se pudran bajo la tierra,
saborearán el desprecio de la culpa,
tormento trascendente.
por un paraíso
que se nos negó desde el comienzo,
irónica esperanza,
desear el bien,
cuando la única certeza
se aferra a estos infiernos,
en donde nos congelamos ardiendo,
todos hacemos lo que queremos,
aún así
nadie es feliz con lo que hace,
hasta el mar se cree libre
en su incontrolable caos,
todo rígido conocimiento,
cae como cimiento,
como muralla, mota a mota,
se descompone toda estructura,
átomo a átomo,
muerte a muerte,
entre las leyes del silencio,
toda persona es el centro de su mundo,
que las personas no se autoculpen
es
evidencia innegable de su egoísmo,
todo el tiempo
forzamos nuestro equilibrio,
si los demás caen,
nuestras circunstancias
también nos forzarán,
danzamos con nuestro futuro,
envenenándonos con nuestro pasado,
conversamos, rígidos,
con un presente que nos ignora,
le gritaremos al ahora,
para que su eternidad nos devore,
pausaremos al tiempo,
para morir en el recuerdo
de un momento olvidado,
todos buscan su propia contención,
incómodos,
porque sus creencias no los calman,
les quitará la voz,
su propio arrepentimiento,
se esconden del agobio,
se refugian en la mentira,
siembran dolores,
en el pecho de nuevas vidas,
se burlan del herido,
cuando sus cuerpos
se pudran bajo la tierra,
saborearán el desprecio de la culpa,
tormento trascendente.