IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Admiramos horizontes grises,
que nos rodean como si fuéramos presas,
contemplamos cielos bañados de silencio,
asimilamos el vacío de todo olvido,
que no será de nadie,
comenzamos a dar dolor,
y nos percatamos
de que nadie se desangra,
compran placer por horror,
vivimos en un infierno anochecido,
sentimos el frio de la parca,
nadie parece cuestionar a la vida,
que pide vida, y nos da muerte,
sabidurías de negro poder,
nos conducen a descensos álmicos,
en donde hasta el placer se pudre,
verdades amputadas de los cuerpos,
ser dios, es ser,
un engendro malformado,
de todo ego humano,
admiramos como cae su sangre,
hacia un suelo
que vomitará hastiado,
los delirios fermentados,
de convulsiones anatómicas,
admiramos como se desvanece
nuestra última noche,
y nosotros ya somos recuerdo,
observando en permanencia
nuestro completo arrepentimiento,
no es culpa nuestra nacer en este horror,
pero somos responsables
de no alimentarlo,
de no engendrar
la misma desgracia,
culpando al viento de hacernos caer,
culpando al tiempo de hacer que suceda,
culpando a la tierra por ser suelo y no cielo,
culpando a aquel final,
que ahora nos inunda,
no seremos nueva escritura,
para no ser nuevo punto,
no seremos culto al vacío,
danzaremos sin patrones rítmicos,
obviando certezas de pulcra hoz,
nos negaremos a construir nuevos cimientos,
porque no deseamos más destrucción.
que nos rodean como si fuéramos presas,
contemplamos cielos bañados de silencio,
asimilamos el vacío de todo olvido,
que no será de nadie,
comenzamos a dar dolor,
y nos percatamos
de que nadie se desangra,
compran placer por horror,
vivimos en un infierno anochecido,
sentimos el frio de la parca,
nadie parece cuestionar a la vida,
que pide vida, y nos da muerte,
sabidurías de negro poder,
nos conducen a descensos álmicos,
en donde hasta el placer se pudre,
verdades amputadas de los cuerpos,
ser dios, es ser,
un engendro malformado,
de todo ego humano,
admiramos como cae su sangre,
hacia un suelo
que vomitará hastiado,
los delirios fermentados,
de convulsiones anatómicas,
admiramos como se desvanece
nuestra última noche,
y nosotros ya somos recuerdo,
observando en permanencia
nuestro completo arrepentimiento,
no es culpa nuestra nacer en este horror,
pero somos responsables
de no alimentarlo,
de no engendrar
la misma desgracia,
culpando al viento de hacernos caer,
culpando al tiempo de hacer que suceda,
culpando a la tierra por ser suelo y no cielo,
culpando a aquel final,
que ahora nos inunda,
no seremos nueva escritura,
para no ser nuevo punto,
no seremos culto al vacío,
danzaremos sin patrones rítmicos,
obviando certezas de pulcra hoz,
nos negaremos a construir nuevos cimientos,
porque no deseamos más destrucción.