IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Nos despedimos de nuestro dolor,
para proteger dolores ajenos,
nuevos horrores se mimetizan,
en las lenguas afiladas,
de demonios bendecidos,
cae la desgracia,
mientras se alzan añejos culpables,
en esta tierra,
sembramos indiferencia y soledad,
apoyo al que se encuentra mal,
malicia e incredulidad,
porque el verdadero mal nos quiere vivos,
en donde todos nos hemos de morir,
ilusión encarnada,
innegable,
"indescriptible",
solo se logra comprender
cuando nos lo extirpamos,
el amor es un tumor existencial,
huidas, aún con el poder en nuestras manos,
no deseamos un mundo mejor,
deseamos estar mejor,
egoísmo puro,
declive verdadero,
la felicidad no se protege,
no se ilumina,
no se encuentra,
pisamos un vacío enorme,
encontramos
la ausencia
de todo lo que fue nuestro,
nos separamos de nuestros logros,
de nuestros recuerdos,
observamos
por última vez nuestros errores,
seremos intensa pesadilla,
en las palmas de nuestro temor,
anhelamos,
entre últimos razonamientos,
la extinción de todo sufrimiento,
de toda vida condenada,
de todo nuevo vientre fecundado,
último parpadeo,
pensamos en nada, hastiados de todo,
solo le imploramos al viento,
que no nos despierte para volver a ser,
todo lo que nunca seremos.
para proteger dolores ajenos,
nuevos horrores se mimetizan,
en las lenguas afiladas,
de demonios bendecidos,
cae la desgracia,
mientras se alzan añejos culpables,
en esta tierra,
sembramos indiferencia y soledad,
apoyo al que se encuentra mal,
malicia e incredulidad,
porque el verdadero mal nos quiere vivos,
en donde todos nos hemos de morir,
ilusión encarnada,
innegable,
"indescriptible",
solo se logra comprender
cuando nos lo extirpamos,
el amor es un tumor existencial,
huidas, aún con el poder en nuestras manos,
no deseamos un mundo mejor,
deseamos estar mejor,
egoísmo puro,
declive verdadero,
la felicidad no se protege,
no se ilumina,
no se encuentra,
pisamos un vacío enorme,
encontramos
la ausencia
de todo lo que fue nuestro,
nos separamos de nuestros logros,
de nuestros recuerdos,
observamos
por última vez nuestros errores,
seremos intensa pesadilla,
en las palmas de nuestro temor,
anhelamos,
entre últimos razonamientos,
la extinción de todo sufrimiento,
de toda vida condenada,
de todo nuevo vientre fecundado,
último parpadeo,
pensamos en nada, hastiados de todo,
solo le imploramos al viento,
que no nos despierte para volver a ser,
todo lo que nunca seremos.