IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Lamentos se escuchan en el horizonte,
¿serán realidades de este triste orbe?,
¿o solo un canto de cuna
para algún dios moribundo?
lo que sé
es que la realidad no tiene ningún color,
todo son tonalidades de grises,
nada cambia a la larga,
todo se derrumba
aún sin elegir ningún camino,
miraba al cielo, aturdido por el viento,
depositaba mi fe en las personas de bien,
hasta que entendí y desistí,
porque la gloria
nunca fue ni será para los prudentes,
la viveza de la agonía
que transmuta en estas tierras,
es pan de cada día,
veneno para bocas sedientas,
aún sueño con un sueño adecuado,
obviando la locura en estos lares,
en un mundo justo,
aún de tiempo finito,
el placer no se debería de obtener,
la felicidad, sin dificultades,
se debería de compartir,
pero la fortuna es fortuna
porque reside la pobreza,
porque se aprecia la riqueza
aún mas que la comodidad,
levitando en mi mente, mi aire es cama,
y el viento me obliga a pensar,
que somos hojas alimentadas por la lluvia,
que conocemos más dolores
que palabras,
que las sombras
son guarida del débil,
y nos juzga el temor más que ningún dios,
porque hasta dios es sentenciado,
la creación nació del dolor,
y por dolor nos alejamos.
¿serán realidades de este triste orbe?,
¿o solo un canto de cuna
para algún dios moribundo?
lo que sé
es que la realidad no tiene ningún color,
todo son tonalidades de grises,
nada cambia a la larga,
todo se derrumba
aún sin elegir ningún camino,
miraba al cielo, aturdido por el viento,
depositaba mi fe en las personas de bien,
hasta que entendí y desistí,
porque la gloria
nunca fue ni será para los prudentes,
la viveza de la agonía
que transmuta en estas tierras,
es pan de cada día,
veneno para bocas sedientas,
aún sueño con un sueño adecuado,
obviando la locura en estos lares,
en un mundo justo,
aún de tiempo finito,
el placer no se debería de obtener,
la felicidad, sin dificultades,
se debería de compartir,
pero la fortuna es fortuna
porque reside la pobreza,
porque se aprecia la riqueza
aún mas que la comodidad,
levitando en mi mente, mi aire es cama,
y el viento me obliga a pensar,
que somos hojas alimentadas por la lluvia,
que conocemos más dolores
que palabras,
que las sombras
son guarida del débil,
y nos juzga el temor más que ningún dios,
porque hasta dios es sentenciado,
la creación nació del dolor,
y por dolor nos alejamos.